ChatGPT enfrenta un éxodo de suscriptores antiguos que migran a rivales como Gemini o Claude, motivados por la percepción de mejores resultados y ofertas más atractivas, donde el descontento por el estancamiento técnico y las restricciones de OpenAI, sugiere un posible cambio de liderazgo en el mercado de la IA.
Dentro de las diferentes plataformas de inteligencia artificial generativa, lo que comenzó como un dominio absoluto por parte de OpenAI y su producto estrella, ChatGPT, se está transformando en un escenario de feroz competencia donde al parecer, la lealtad del usuario ya no está garantizada. Durante los últimos meses, la compañía dirigida por Sam Altman ha enfrentado un estancamiento en el crecimiento de sus usuarios, la controvertida introducción de publicidad y una presión técnica asfixiante por parte de rivales como Google y Anthropic.
Esta atmósfera de descontento ha comenzado a verse descrita en las redes sociales por los propios usuario, donde cada vez más veteranos de la plataforma anuncian su partida, la cual ha estado enfrentando una crisis de reputación y retención, todo ello sumado a críticas por falta de innovación.
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El detonante en la comunidad digital
El malestar se hizo tangible recientemente en el subreddit oficial de ChatGPT, un espacio que solía ser de celebración tecnológica y ahora alberga crecientes críticas, donde un usuario publicó una captura de pantalla que actuó como detonante, con la confirmación de la cancelación de su suscripción a ChatGPT Plus tras dos años de fidelidad, preguntando además: “¿cuántos más han hecho lo mismo?”.
Inquietud que recibió una respuesta abrumadora, ya que el hilo acumula cerca de 1.000 comentarios, convirtiéndose en un muro de los lamentos donde cientos de usuarios confirman que ya han migrado a otras plataformas, o que están buscando activamente una alternativa viable para dejar de pagar a OpenAI. Junto a ello, tras la decisión de cancelar, la comunidad comenta que surge la pregunta inevitable: ¿A dónde van estos usuarios?

El análisis de las conversaciones realizado por el medio alemán GameStar, revela que quienes huyen de OpenAI, se dirigen principalmente hacia dos puertos: Gemini de Google y Claude de Anthropic. Sin embargo, también resuenan nombres como POE o Mistral, siendo los motivos para este cambio variados, pero denotando un usuario mucho más exigente que el de hace dos años.
Uno de los grandes atractivos de la competencia ha sido la agresiva estrategia de captación. Google, en particular, ha sabido atraer al sector académico. Muchos usuarios descubrieron la potencia de Gemini gracias a las promociones de acceso gratuito, como relata un usuario: “Sinceramente, empecé a usar Gemini porque, como estudiante, puedes usarlo gratis durante un año. Es una oferta increíblemente buena, pero es que ahora realmente me encanta el servicio”.
Otro punto crítico es la fiabilidad. A medida que los usuarios integran la IA en flujos de trabajo profesionales, la tolerancia a los errores disminuye. Existe una percepción creciente de que ChatGPT ha perdido precisión en comparación con sus rivales, inventando datos con mayor frecuencia. Esto queda en claro en el comentario de un redditor, quien dice: “Tengo que ser honesto, uso ambos [Gemini y Claude]. Y ChatGPT simplemente inventa respuestas y a menudo se equivoca por completo. Gemini suele dar en el clavo”.
El descontento no se limita al texto, ya que en el campo de la generación de imágenes, usuarios señalan que prefieren pagar por herramientas específicas que ofrecen mejor calidad artística, criticando el estilo de las respuestas de ChatGPT. “Empecé a usar Gemini porque necesitaba generar más imágenes y [herramientas como] Nano Banana superaban a ChatGPT en ese momento. Pero luego me enamoré de la calidad de las respuestas, a diferencia de ChatGPT, que me resultaba demasiado “animadora” [excesivamente entusiasta]”, indica un usuario.
Además, los usuarios veteranos denuncian un fenómeno conocido como nerfeo, donde la percepción de que la herramienta se ha vuelto menos capaz debido a los excesivos filtros de seguridad, comentando: “Me decepcionó cuando ya no pudo procesar mis tablas de Excel; asumí que se había roto o que lo habían ‘nerfeado’, como se suele decir”.

Intentos fallidos de retención y el futuro de la hegemonía
La respuesta de OpenAI ante esta sangría parece ser, hasta el momento, insuficiente, y varios usuarios reportan que, al intentar cancelar, la plataforma les ofrece meses gratuitos para intentar retenerlos. Sin embargo, para muchos, la decisión está tomada y la confianza, rota.
“Hoy he cancelado mi suscripción Pro después de usarla durante unos dos años” comenta un usuario.
Pero más reveladora es otra respuesta, la cual expone la ineficacia de las ofertas de retención: “Lo cancelé en verano y este mes recibí una oferta gratuita por un mes. Lo usé y luego lo volví a cancelar. Ja, ja”. En la misma línea, otro entrega una estrategia cínica ante la desesperación de la empresa por mantener sus números, diciendo: “Lo hice [cancelar]. Y me ofrecieron un mes extra gratis si no cancelaba. Así que ahora seguiré hasta marzo. Pero no saben que voy a cancelar de todos modos. No voy a gastar más dinero”.

Al final, el análisis de los comentarios de la comunidad sugieren que, aunque OpenAI sigue siendo el líder del mercado por cuota de usuarios y reconocimiento de marca, los signos de desgaste son evidentes. La inercia de tener la base de usuarios más grande del mundo le otorga tiempo, pero la historia tecnológica demuestra que en el sector del software, dos años de liderazgo no garantizan la supervivencia si la competencia ofrece un producto superior.
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