China continúa con su tendencia de prohibir la emisión de diversos animés japoneses, ya que el gobierno de dicho país los considera como una potencial amenaza para la juventud.
38 nuevos animés fueron prohibidos en China, entre los que destacan principalmente Attack on Titan y Death Note. Previamente ya había caído el martillo sobre Highschool of the Dead y Blood-C. 8 sitios de streaming fueron dados de baja y 29 recibieron una advertencia por estar emitiendo animé que "llama a los jóvenes a delinquir, glorifican la violencia e incluyen contenido sexual."
Liu Qiang, ministro de cultura chino, dijo a los medios que esta medida es para "proteger un desarrollo sano de la juventud", aunque a los ojos del mundo esto se ve como censura y una movida netamente anti-japonesa.
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