Lo primero que salta a la vista es que este título sufre caídas de frame-rate esporádicamente. Esto sucede en las 2 consolas, pero es un poco más evidente en Xbox One. Además, es importante mencionar que, al igual que Bloodborne, Dark Souls III presenta problemas de frame-pacing. Esto significa que, incluso cuando corre a 30fps, lo hace a un ritmo irregular.
Aunque lo anterior no es un problema grave, puede resultar incómodo. Por el momento, es demasiado pronto para dar un veredicto, pues es posible que más adelante haya áreas más problemáticas, como Blighttown en el primer Dark Souls. Adicionalmente, FromSoftware aseguró que lanzará un parche para mejorar el rendimiento de Dark Souls III.

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