Buscando la supremacía en el cómputo orbital para su firma xAI, Elon Musk reorienta su estrategia espacial hacia la Luna con un audaz plan para manufacturar y lanzar satélites de IA mediante catapultas electromagnéticas, un proyecto que enfrenta escepticismo ante la ausencia de una hoja de ruta técnica y su complejidad logística.
Aunque sea visto como un genio por sus seguidores o un magnate loco por sus detractores, Elon Musk siempre genera noticia de alguna manera, las cuales pueden generar interés por las razones correctas o no. Y ahora, en lo que ha sido catalogado como un giro narrativo que contradice sus propias declaraciones de hace apenas un año, cuando calificó el retorno al satélite natural de la Tierra como una mera “distracción”, Musk ha reorientado su mirada hacia la Luna, según declaraciones en una reciente reunión general interna con sus empleados.
En ella, el dueño de xAI desveló un plan que parece extraído directamente de las páginas de una novela de ciencia ficción, ya que ha comentdo que tiene pensada la construcción de una infraestructura industrial en la superficie lunar, destinada a manufacturar satélites de Inteligencia Artificial (IA) y lanzarlos al espacio mediante una gigantesca catapulta electromagnética.
Más noticias de Elon Musk
De la “distracción” a la obsesión estratégica
Según reportes basados en grabaciones de la reunión obtenidos por The New York Times, compartidos en un informe del medio TechSpot, esta iniciativa busca crear un centro de datos orbital alimentado por energía solar, integrando las capacidades de su empresa de cohetes, SpaceX, con las ambiciones computacionales de xAI. El concepto central no se limita a la exploración, sino a la dominación de la infraestructura de cómputo fuera de la atmósfera terrestre. “Tienes que ir a la Luna”, habría enfatizado Musk a su personal, subrayando la necesidad de este paso intermedio para garantizar la competitividad futura.
La visión implica una simbiosis entre SpaceX, la que proporcionaría el transporte y la logística inicial, mientras que la infraestructura resultante serviría para potenciar xAI, otorgándole una capacidad de conectividad y procesamiento de datos sin precedentes, libre de las limitaciones energéticas y espaciales de la superficie terrestre. Junto a esto, la lógica detrás de esta audaz propuesta se fundamenta en principios físicos que han sido estudiados teóricamente durante décadas, aunque nunca implementados a esta escala. La idea es capitalizar dos características fundamentales del entorno lunar, su baja gravedad (aproximadamente un sexto de la terrestre) y la ausencia de atmósfera.
En lugar de luchar contra el profundo pozo gravitatorio de la Tierra utilizando cohetes químicos tradicionales, Musk apuesta por un sistema de lanzamiento cinético, conocido técnicamente como mass driver, sistema que funcionaría como un riel electromagnético gigante capaz de acelerar los satélites a velocidades vertiginosas antes de soltarlos hacia la órbita y el objetivo final es desplegar una constelación de satélites que actúen como un cerebro digital en el espacio, alimentados constantemente por la radiación solar sin la interferencia de la atmósfera ni los ciclos día-noche de la Tierra.
Este “centro de datos orbital” representaría un salto cualitativo en la infraestructura de la inteligencia artificial, permitiendo a xAI operar con una eficiencia energética y una latencia que, en teoría, serían inalcanzables para los competidores confinados a la superficie del planeta azul.

Entre la visión futurista y la realidad logística
A pesar del entusiasmo que suele rodear los anuncios de Musk, los expertos de la industria y los analistas mantienen una postura de cautela, indica el reporte de TechSpot, recordando el historial del empresario que está marcado por la capacidad de revolucionar industrias enteras (como los vehículos eléctricos y los cohetes reutilizables) frente a una tendencia a subestimar plazos y complejidades técnicas. En esta ocasión, la presentación del concepto lunar careció notablemente de detalles concretos. No se presentó una hoja de ruta de ingeniería, ni estimaciones de costos, ni un cronograma tentativo para la ejecución del proyecto.

Como sea, al final el desafío logístico es monumental, ya que construir capacidad industrial en un mundo sin aire, con recursos extremadamente escasos y un entorno de polvo lunar abrasivo, es una tarea que supera en órdenes de magnitud cualquier proyecto de ingeniería civil realizado hasta la fecha.
Elon Musk advierte que no habrá suficiente energía en la Tierra para impulsar la IA y propone crear centros de datos en el espacio pese a las limitaciones de chips→ Elon Musk acusa que Jeffrey Epstein utilizó oro de World of Warcraft para lavar dinero: usaba a jugadores chinos mal pagados para farmear oro y transformarlo en dinero real→
