Su esposa falleció hace unos años y su hijo está luchando contra la leucemia. Debido a los enormes gastos, es imposible que el menor tenga una consola de videojuegos. Ambos planeaban tener una Nintendo Switch. Ante ello, su clase decidió prepararles una sorpresa muy especial.
Sus alumnos juntaron el dinero suficiente para darle a él y su hijo una Nintendo Switch. Si bien ello no ayudará directamente a la cura de la enfermedad, sin duda permitirá que ambos puedan compartir un grato momento juntos. Cosas como estas nos levantan la fe en la humanidad, y demuestran el poder que tienen los videojuegos para unir y sanar a las personas.
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