“La perdición de Shaun fueron las papas fritas, la Coca Cola, los bocadillos de pollo de McDonald's, Kentucky Fried Chicken y Pizza Hut”, aseguró la mujer, quien contó que luego de la separación con su esposo los hijos de ambos se fueron a vivir con su padre y ella no vio a su hijo por varios años debido a que antes del quiebre todos se habían trasladado a Australia. Cuando se reencontró con Shaun este ya pesaba 102kg y podía pasar hasta 10 horas jugando en su Xbox. Asimismo, el joven había dejado la escuela debido al bullying de sus compañeros y solo tenía amigos en línea.
Poco antes de su deceso Shaun había empezado un programa para bajar de peso logrando llegar hasta los 98kg para su 1.87m de estatura y estaba cerca de convertirse en un tester de videojuegos. “Se murió cuando estaba por comenzar su vida. Estaba perdiendo peso, había conocido a una chica a través de la computadora y la iba a conocer en persona en un par de meses. Estaba por ir a un seminario de videojuegos en Londres. Se sentía mejor consigo porque estaba más flaco y se estaba convirtiendo en un hombre", recordó la madre agregando que espera que la situación de su hijo sirva como una advertencia para los jóvenes, para que pasen menos tiempo frente a computadoras o consolas.
