Ante la sequía de nuevo hardware prevista para 2026, la industria debe priorizar la madurez definitiva de la generación de fotogramas para suplir la falta de potencia bruta con software fiable. y ante esto, los usuarios exigen abandonar los experimentos de IA de nicho y recibir una tecnología de interpolación que ofrezca rendimiento real sin sacrificar la calidad visual ni la latencia.
Si los jugadores pudieran pedirle algo al año nuevo 2026, su petición principal sería unánime, con procesadores gráficos ultramodernos que representen un salto sustancial en rendimiento, capacidades y, sobre todo, asequibilidad, con precios bajos (soñemos). Sin embargo, como indican en una columna del medio PC Gamer, la realidad del mercado nos indica que eso no sucederá y las hojas de ruta de los fabricantes sugieren una pausa en la innovación de hardware.
Y ante este panorama de estancamiento físico, existe un elemento en la ecuación gráfica que tiene el potencial de cambiar la experiencia de juego drásticamente, aunque actualmente sigue dividiendo opiniones, lo cual es la generación de fotogramas (frame generation), el cual debe evolucionar para convertirse en el estándar de rendimiento que los jugadores necesitan, llenando el vacío que dejará la ausencia de nuevas tarjetas gráficas.
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El estancamiento del hardware y la única esperanza viable
Desde la irrupción del reescalado por IA y la generación de cuadros (con el debut de DLSS 1.0 en 2019 y DLSS 3.0 en 2022), muchos han mantenido una postura firme, pensando que el éxito de estas tecnologías radica en su invisibilidad. Si un usuario no puede distinguir que la tecnología está activa, salvo por el aumento de rendimiento, entonces ha triunfado.
Lamentablemente, comentan en la nota del medio tech y gamer, las primeras iteraciones de NVIDIA, AMD e Intel eran notablemente visibles, lo que manchó su reputación inicial. Hoy, el reescalado (upscaling) ha alcanzado una madurez cercana a la perfección; cuando se implementa correctamente, los modos “Calidad” o “Equilibrado” son indistinguibles de la resolución nativa, pero la generación de fotogramas aún no puede presumir de ese logro.
A pesar de los avances, la generación de fotogramas sigue siendo una tecnología de compromisos y no se puede negar que la Multi-Frame Generation de NVIDIA en DLSS 4 es impresionante, pero incluso en títulos estandarte como Doom: The Dark Ages o Cyberpunk 2077, activar esta función requiere una decisión consciente de ignorar sus defectos. El usuario debe aceptar un “contrato” técnico, ya que se necesita una tasa base de, idealmente, 60 fps antes de encender el interruptor.
Esto es vital para asegurar que la latencia de entrada adicional, ligada a la interpolación de cuadros, se mantenga en niveles aceptables, pero si bien es difícil notar errores gráficos cuando se juega a más de 120 fps, las redes neuronales utilizadas en DLSS 4, FSR 4 de AMD y XeSS-MFG de Intel todavía cometen errores. No hay una solución mágica para el problema de la latencia sin entrar en el complejo mundo de la predicción de input, pero la latencia es algo con lo que muchos pueden vivir y lo que resulta inaceptable es cuando la generación de fotogramas convierte una imagen perfectamente renderizada y reescalada, en un desastre visual borroso e inestable.

Si los gigantes tecnológicos logran solucionar la fidelidad visual de la generación de fotogramas en 2026, gran parte o todos en la comunidad de gamers de PC estarán encantados de utilizarla como se debe, teniendo un simple interruptor para disparar el rendimiento en juegos que ya son fluidos. El miedo latente, no obstante, es que esto no suceda, ya que las compañías de GPU rara vez venden nuevas tarjetas basándose en la estabilidad de software y prefieren vender métricas llamativas como el trazado de rayos o los TFLOPS en FP32.
Un 2026 sin novedades de silicio y la oportunidad del software
El calendario de lanzamientos confirma las sospechas de PC Gamer, ya que es casi seguro que no veremos ninguna arquitectura de GPU nueva en 2026. Incluso si aparecen actualizaciones “Super” de NVIDIA o si Intel finalmente lanza una tarjeta basada en su gran chip Battlemage G31, no habrá cambios físicos reales dentro de los chips. La serie RTX 60 de NVIDIA está, como mínimo, a 14 meses de distancia, considerando que la arquitectura Blackwell se lanzó apenas en enero de este año. AMD e Intel, con sus lanzamientos recientes de RDNA 4 y Battlemage a finales de 2024, tampoco muestran signos de sucesores inmediatos.

Y dado que el reescalado ya ha tocado su techo de calidad (solo quedan refinamientos menores), la interpolación de cuadros es el candidato perfecto para recibir una revisión integral. Sin embargo, existe el riesgo de que la industria nos alimente con más funciones de Inteligencia Artificial de nicho y poca aplicación práctica. AMD probablemente se centrará en finalizar su FSR Radiance Cache y NVIDIA empujará el renderizado neuronal, tecnologías fascinantes para los ingenieros, pero secundarias para el jugador promedio.
Para cerrar y hablando desde la perspectiva de un jugador de PC, el deseo es simple, ya que muchos de los gamers de la llamada “raza maestra” dicen no necesitar más promesas de IA abstracta y quieren potenciadores de rendimiento totalmente funcionales.
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