La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó el lunes escuchar el caso de Stephen Thaler, un científico de computación que lleva desde 2018 intentando registrar los derechos de autor de una obra de arte generada completamente por inteligencia artificial. La decisión pone fin a una batalla legal de casi una década y deja claro el mensaje: si no hay un humano involucrado en la creación, no hay copyright.
El caso gira alrededor de “A Recent Entrance to Paradise”, una imagen que muestra vías de tren entrando a un portal rodeado de vegetación verde y púrpura. La obra fue generada en 2012 por DABUS, un sistema de IA que Thaler diseñó él mismo. Lo particular es que Thaler nunca intentó reclamar que él era el autor. Al contrario, insistió en que DABUS creó la imagen de forma completamente autónoma y que el sistema merecía ser reconocido como autor.

Una cruzada que empezó en 2018
Thaler aplicó por primera vez para registrar la obra en noviembre de 2018, listando a DABUS como autor y declarando que fue “creada autónomamente por una máquina”. La Oficina de Derechos de Autor de EE.UU. rechazó la solicitud porque la obra carecía de “autoría humana necesaria para sustentar un reclamo de copyright”.
Lo intentó de nuevo en 2019, 2020 y 2022. Todas las solicitudes fueron rechazadas. En 2023, un juez federal en Washington respaldó la decisión de la oficina, escribiendo que la autoría humana es un “requisito fundamental del copyright”. En 2025, la Corte de Apelaciones del Circuito de D.C. confirmó ese fallo.
Los abogados de Thaler advirtieron a la Corte Suprema que el caso era de “importancia suprema” considerando el rápido crecimiento de la IA generativa, y que si el tribunal no intervenía ahora, “incluso si después revierte la posición de la Oficina de Copyright en otro caso, será demasiado tarde”.
Por qué importa para todos los que usan IA
La decisión no significa que todo lo hecho con IA quede desprotegido. La clave está en cuánta participación humana hay en el proceso. La Oficina de Copyright ya ha rechazado solicitudes de artistas que querían registrar imágenes generadas con Midjourney, pero esos casos son diferentes: esos artistas argumentaban que merecían derechos porque dieron instrucciones a la IA. Thaler, en cambio, insistió en que DABUS trabajó de forma independiente.
El fallo deja abierta una pregunta enorme: ¿cuánta participación humana es suficiente para reclamar autoría? Si escribes un prompt de 500 palabras muy específico y la IA genera una imagen basada en eso, ¿eres el autor? Eso todavía no tiene respuesta clara.
Lo que sí queda claro es que la IA por sí sola no puede ser autora de nada bajo la ley estadounidense. Como escribió la jueza Howell en 2023: “La autoría humana es un requisito fundamental del copyright”. Y la Corte Suprema, al negarse a escuchar el caso, dejó esa interpretación intacta.

La visión de Thaler: DABUS como “ser sintiente”
Thaler no es un oportunista buscando explotar un vacío legal. En una entrevista de 2024 con Art in America, describió a DABUS como una “proto-conciencia” capaz de experimentar estrés y trauma. Para él, conseguir protección de copyright no era sobre dinero, sino sobre afirmar la agencia de su modelo de IA.
“¿Es DABUS un inventor? ¿O es un artista? No lo sé. No puedo decirte eso. Es más como un ser artificial sintiente”, dijo en esa entrevista.
Este no es el primer rechazo de Thaler. También intentó patentar invenciones creadas por DABUS, incluyendo un contenedor de comida basado en geometría fractal y una baliza de luz. La Oficina de Patentes de EE.UU. rechazó ambas aplicaciones bajo argumentos similares: la ley de patentes requiere que el inventor sea una persona natural.
DABUS logró una pequeña victoria en Sudáfrica, donde le otorgaron una patente, convirtiéndose en el primer sistema de IA en recibir estatus de inventor. Pero en la Unión Europea, Reino Unido, Australia y ahora definitivamente en Estados Unidos, la respuesta ha sido la misma: no.
Fuente: Reuters | IP Watchdog | CNBC
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