Las principales distribuciones de gaming en Linux se han unido bajo el Open Gaming Collective (OGC) para desarrollar colaborativamente componentes críticos como el kernel y evitar la duplicidad de esfuerzos, teniendo como resultado inmediato, que Bazzite adoptará estos estándares compartidos, reemplazará su sistema de gestión de controles y comenzará a probar nuevas alternativas para sus lanzadores de juegos.
En algo que ha sido visto alegremente como un movimiento estratégico que promete redefinir el panorama del entretenimiento digital en sistemas abiertos, Bazzite, distribución de Linux basada en Fedora, ha anunciado oficialmente la formación del Open Gaming Collective (OGC). Esta nueva iniciativa colaborativa surge como respuesta a la creciente necesidad de optimizar recursos en el mundo del gaming en Linux, proponiendo dejar atrás el aislamiento del desarrollo individual para abrazar un mantenimiento compartido de los componentes críticos.
El proyecto nace tras el reconocimiento de que múltiples repositorios estaban siendo archivados o retirados, señalando una transición hacia una infraestructura donde las principales distribuciones unen fuerzas para resolver problemas nucleares comunes, permitiendo que cada proyecto se centre en mejorar su experiencia de usuario única en lugar de duplicar esfuerzos en tareas de mantenimiento básico.
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Un frente unido de desarrolladores
Como indican en el medio Videocardz, donde reportan este nuevo proyecto, el OGC no es simplemente un acuerdo verbal, sino un grupo de trabajo técnico compartido, y entre los miembros fundadores figuran nombres de peso en la comunidad como Universal Blue, Bazzite, ASUS Linux, ShadowBlip, PikaOS y Fyra Labs. Además, la organización ha listado a ChimeraOS, Nobara y Playtron como socios estratégicos y colaboradores principales. La premisa es que al centralizar el mantenimiento de la base tecnológica, los desarrolladores pueden liberar recursos valiosos para innovar en las capas que el usuario final realmente percibe, asegurando al mismo tiempo que los cimientos del sistema sean más robustos que nunca.
El corazón de esta iniciativa reside en lo que el OGC denomina “pilares técnicos compartidos”. La organización ha dejado claro que su trabajo se centrará en la “fontanería” (plumbing) de la pila de juegos de Linux. Esto implica el desarrollo y mantenimiento conjunto de componentes que son invisibles para el jugador promedio, pero vitales para el rendimiento. Los primeros frutos de esta colaboración es la creación del OGC Kernel, un núcleo de sistema operativo optimizado específicamente para juegos, y una bifurcación (fork) de Gamescope diseñada para ampliar drásticamente la compatibilidad con nuevo hardware, superando las limitaciones actuales de dispositivos específicos.
Un aspecto crucial del OGC es su estricta política de “Upstream First”, ya que a diferencia de otros proyectos que mantienen parches privados indefinidamente, el OGC se compromete a que el código desarrollado no viva para siempre como una bifurcación aislada. El objetivo final es que todas las mejoras, parches y correcciones se envíen a los proyectos originales principales, y bajo esta filosofía, el colectivo busca evitar la fragmentación a largo plazo.
Y es que al alojar componentes compartidos acordados por todos los miembros, se garantiza una base estandarizada. Entre las mejoras inmediatas que promete el OGC Kernel se encuentran el soporte para Secure Boot, una compatibilidad ampliada con controladores de mando y soporte nativo para volantes de carreras, características que históricamente han requerido configuraciones complejas por parte de los usuarios.

El impacto en el usuario final
La implementación de los estándares del OGC ya ha comenzado a provocar cambios tangibles en Bazzite, una de las distribuciones más populares para dispositivos portátiles. En un anuncio paralelo, el equipo de Bazzite confirmó una reestructuración significativa en su gestión de periféricos, donde el servicio Handheld Daemon (HHD) dejará de recibir actualizaciones y será eliminado progresivamente. En su lugar, el sistema adoptará InputPlumber, el mismo marco de entrada utilizado por SteamOS y otras compilaciones centradas en consolas portátiles. Este movimiento busca homogeneizar la experiencia de control y facilitar la compatibilidad cruzada entre diferentes dispositivos de hardware.
Las mejoras no se limitan solo a los controladores, ya que Bazzite ha delineado cambios que mejorarán la calidad de vida del usuario, integrando los controles de iluminación RGB y gestión de ventiladores directamente en la interfaz de usuario de Steam (Steam UI) siempre que sea posible. Para aquellas características que la interfaz de Valve no cubra, se desplegará una superposición (overlay) separada, asegurando que el usuario nunca pierda el control sobre su hardware. Además, se implementará un sistema de “rollback” y anclaje (pinning) para mantener bibliotecas antiguas instaladas por más tiempo si la estabilidad del sistema lo requiere. Pero quizás el cambio más controvertido que se vislumbra en el horizonte es la evaluación de los lanzadores de juegos, donde Bazzite ha revelado que ha comenzado a probar Faugus Launcher en su rama de pruebas (testing branch) como un posible reemplazo para el veterano Lutris.

Para cerrar, conscientes del impacto que esto podría tener en la comunidad, los desarrolladores han asegurado que cualquier decisión definitiva sobre la eliminación de Lutris vendrá acompañada de un aviso con al menos seis meses de antelación, garantizando una transición suave para los usuarios que dependen de esta herramienta para gestionar sus bibliotecas de juegos.
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