Olivia era considerada una gran estudiante y parte del coro de su escuela. Comenzó a ver videos en YouTube para tener temas de conversa con los chicos mas populares de la escuela. Su madre notó un cambio de comportamiento extraño en la niña luego de notar que pasaba demasiado tiempo al día en el smartphone viendo videos, su comportamiento cambió agresivamente además.
A todo ello se le suma que tenía una compleja relación con su padre y su abuela había fallecido recientemente. Todo esto la llevó a sufrir de depresión, incluso buscó tutoriales en YouTube de como suicidarse con pastillas e intentó quitarse la vida. Fue llevada al centro de rehabilitación Paradigm en San Francisco, California, donde fue diagnosticada con depresión clínica.
Jeff Nalin, psicólogo líder del establecimiento, explicó que algunos jóvenes se dejan absorber por Youtube y volverse adictos al mismo nivel que provocan las drogas o alcohol, todo para esconder alguna clase de dolor o sufrimiento. Si bien la "adicción digital" aún no es considerada como una enfermedad mental, sus efectos poseen características similares a los del abuso de sustancias, desórdenes alimenticios y adicción a las apuestas.
Antes de volvernos locos y comenzar a prohibir YouTube a menores, otros expertos también mencionan que el hecho de que los menores consuman esta clase de contenidos no los hace enfermos que necesiten tratamiento. El psicólogo y profesor Patrick Markey indica que "Nos gustaría ver a los niños jugando baseball o algo similar afuera, pero para esta generación, Youtube es su campo de juego pixelado. Quizás no sea una condición de comportamiento patológico."

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