Acusando que este rompería su contrato de exclusividad en la nube, Microsoft evalúa demandar a OpenAI y Amazon por un acuerdo de 50.000 millones de dólares, una disputa legal surge porque creen que sus socios intentan usar trucos técnicos para llevar la tecnología de ChatGPT a los servidores de la competencia.
La relación entre los gigantes de la tecnología acaba de entrar en una etapa de alta tensión, ya que según reportes de varios medios, Microsoft, el principal socio y financista de OpenAI, está evaluando seriamente iniciar acciones legales contra la creadora de ChatGPT y contra Amazon debido a un nuevo acuerdo de 50,000 millones de dólares que podría romper los contratos de exclusividad firmados anteriormente. El conflicto principal surge porque Microsoft considera que Amazon Web Services no tiene derecho a ofrecer los productos más avanzados de OpenAI, ya que existe un pacto que obliga a que toda la tecnología de la startup pase primero por la plataforma de la nube de Microsoft, llamada Azure.
En pocas palabras, lo que está ocurriendo es que Microsoft siente que sus socios intentan saltarse las reglas para trabajar con su mayor competidor, Amazon, ya que mientras OpenAI y Amazon aseguran haber diseñado un sistema técnico que no viola el contrato original, los directivos de Microsoft creen que esto es imposible y que se está traicionando el espíritu de su alianza.
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El truco técnico que inició la disputa
El centro de la pelea es un nuevo producto comercial llamado Frontier, indica un informe del Financial Times, agregando que según Amazon y OpenAI, este sistema utiliza una tecnología que permite a los “agentes” de inteligencia artificial recordar tareas y datos específicos de una empresa sin necesidad de consultar directamente la base central de OpenAI que Microsoft controla. En el mundo de la tecnología, esto se conoce como la diferencia entre un sistema que tiene “memoria” y uno que no, pero Microsoft insiste en que, por más vueltas que le den al asunto, cualquier conexión de este tipo debería pasar por sus servidores, tal como se acordó cuando rescataron a OpenAI con una inversión inicial de mil millones de dólares en 2019.
Para evitar problemas mayores, Amazon ha sido extremadamente cuidadosa con las palabras y según documentos internos a los que el Financial Times tuvo acceso, han prohibido a sus empleados decir que su sistema “da acceso” a ChatGPT. En su lugar, deben usar frases más suaves como que el sistema “se integra” con la tecnología de OpenAI, pero, Microsoft no parece convencida por estos juegos de palabras. Fuentes cercanas a la empresa aseguran que están listos para demandar si consideran que los abogados de sus rivales están siendo “demasiado creativos” con la interpretación de los contratos porque para ellos, esto no es solo un detalle técnico, es una cuestión de proteger un negocio que ha llevado sus ingresos a niveles récord.
A pesar de que Microsoft ha sido el mejor amigo de OpenAI durante años, la relación se ha enfriado y ahora, Microsoft ve a la startup no solo como un socio, sino como un competidor que intenta vender servicios similares a las mismas empresas. Por su parte, OpenAI quiere dejar de depender de un solo aliado y busca diversificar sus opciones de computación en la nube para seguir creciendo. El problema es que OpenAI necesita muchísimo dinero para funcionar (hace poco recaudó 110,000 millones de dólares y aún así le falta más) y una pelea en los tribunales con Microsoft podría espantar a los inversores justo antes de su esperada salida a la bolsa.

El futuro de la alianza está en duda
Lo que pase en las próximas semanas será decisivo para el mundo de la inteligencia artificial y por ahora, las tres empresas han lanzado comunicados que intentan calmar las aguas, pero la tensión es evidente. Microsoft confía en que OpenAI respetará sus obligaciones legales, mientras que OpenAI sostiene que su trato con Amazon es totalmente legítimo porque Frontier es un producto nuevo que no rompe las reglas de exclusividad.
Mientras tanto, Amazon sigue adelante con su plan de invertir 138,000 millones de dólares en servicios de la nube, demostrando que está dispuesta a pelear por el liderazgo del sector. En su reporte, el Financial Times indica que ahora la gran pregunta es si estas empresas lograrán llegar a un acuerdo privado o si terminarán en un juicio que podría durar años. Para el usuario común, esto significa que el acceso a las herramientas más potentes de inteligencia artificial podría verse afectado por decisiones tomadas en despachos de abogados.

Y es que para cerrar, OpenAI necesita la infraestructura de Amazon para no quedarse sin recursos, pero no puede permitirse perder el apoyo de Microsoft, todo esto siendo un equilibrio muy frágil donde el orgullo, el control de los datos y, sobre todo, una montaña de dinero, están dictando las reglas del juego.
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