Como era de esperarse, dentro de su investigación descubrió a progenitores bastante atentos a sus hijos cuando la atracción por un juego se convierte en algo similar a una adicción, con niños a los que les han tenido que esconder el computador para evitar que jueguen todo el tiempo que pasan despiertos. Derivan de allí los miedos sobre la falta de interés de estos pequeños por el mundo real, quienes prefieren jugar con gente que nunca van a conocer en vez de salir con amigos. Al respecto, el doctor Richard Graham, psiquiatra especializado en niños y adolescentes y que maneja una unidad de adicción a la tecnología en la clínica Nightingale de Londres, viendo a niños que juegan el título de Mojang, explica que esto se debe a la hiperrealidad del juego que ocasiona que el mundo externo sea "más lento, más pálido, menos estimulante", afirma. Entonces ¿se debería negar el acceso a este mundo de bloques?
Los defensores del juego argumentan que este estimula la creatividad y que es una buena forma para que los niños hagan todo lo que imaginan sin que existan límites e incluso hay profesores utilizando Minecraft para llamar la atención de aquellos niños más difíciles de interesar con las metodologías clásicas de enseñanza. Asimismo y como otro punto a favor para el juego, padres con hijos con autismo han creado servidores para que sus hijos sean como ellos desean ser en mundos donde no hay “pistas sociales complicadas y un ambiente simple”, asegura Jenkins. De hecho estos servidores tienen impresionantes creaciones y muchos niños del mundo con autismo comparten día a día en línea, cosa que frente a frente quizás no pasaría con tanta facilidad .
¿Qué opinas sobre los niños que actualmente juegan? ¿Deberían preocuparse sus padres o no?

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