“Mis amigos me dijeron que Pokémon era grande, me dieron un par de cartas, y así comencé a coleccionar” relata el niño.
El niño iba en la ciudad vecina de Slavic Village a visitar a un amigo cuando un niño le arrebató su preciada colección. Devastado por la pérdida, llamó a su madre, la cual contactó a la policía local y los oficiales James Grotenrath y Ken Kirk investigaron el caso.
Ayudados por los niños de la localidad pudieron ubicar la colección y al niño el cual la robó, y después de un reto lo dejaron en libertad, pero algunas tarjetas estaban desaparecidas. Siendo un fanático de Pokémon al igual que Bryce, el oficial Grotenrath corrió a su hogar y buscó su propia colección de cartas Pokémon, la cual cedió al niño aproblemado..
“Es mejor ver a alguien sonriendo así, como dije mi compañero, ver a los ciudadanos felices” Relata Grotenrath.
A veces en los lugares más insólitos se encuentran las historias más increíbles, y el amor de dos personas sobre Pokémon le dio esperanza a un niño con su nueva colección

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