OpenAI cierra Sora, la aplicación de generación de video con inteligencia artificial que lanzó con bombos y platillos en septiembre de 2025 y que prometía convertirse en una plataforma social revolucionaria al estilo de TikTok pero impulsada por IA. El anuncio llegó este 24 de marzo a través de un comunicado del equipo de Sora en X, donde agradecieron a los usuarios que crearon contenido con la herramienta y reconocieron que la noticia es decepcionante, prometiendo compartir más detalles sobre los plazos para el cierre de la app, la API y la preservación del contenido generado.
La decisión no llega por sorpresa si se miran los números. Según datos de Appfigures, las instalaciones de Sora cayeron un 45% en enero de 2026, apenas meses después de haber alcanzado el millón de descargas más rápido que el propio ChatGPT. Ni siquiera el acuerdo de licenciamiento con Disney para permitir la generación de videos con sus personajes logró revertir la tendencia, y la app dejó de aparecer en el top 100 de la App Store de Estados Unidos hace semanas.

De un millón de descargas en cinco días a la irrelevancia
El ascenso de Sora fue meteórico pero efímero. Cuando debutó como app exclusiva para iOS con acceso por invitación, alcanzó las 100,000 instalaciones en su primer día y superó el millón en menos de cinco días, posicionándose como la número uno en la App Store estadounidense. La expansión a Android en noviembre de 2025 amplió la distribución pero no logró sostener el interés, y en total la app acumuló 9.6 millones de descargas y apenas 1.4 millones de dólares en ingresos antes de su cierre.
El problema de fondo fue que OpenAI nunca encontró la forma de convertir la curiosidad inicial en un hábito de uso diario. A diferencia de ChatGPT, que los usuarios incorporan a sus rutinas de trabajo y estudio, Sora ofrecía una experiencia novedosa pero sin una utilidad recurrente que justificara volver cada día. La competencia tampoco ayudó, ya que Gemini de Google con su modelo Nano Banana y Meta AI con sus videos impulsados por IA captaron parte de la atención que Sora necesitaba para sobrevivir.

Las restricciones de copyright mataron el atractivo viral
Uno de los factores que más pesó en la caída fue la decisión de OpenAI de endurecer las restricciones de propiedad intelectual. Al principio, los usuarios podían generar videos con personajes populares como SpongeBob o Pikachu sin mayores limitaciones, lo que alimentaba la viralidad de la plataforma. Sin embargo, ante la presión de los estudios de Hollywood, la compañía pasó de un modelo de exclusión voluntaria a uno de inclusión explícita, restringiendo drásticamente lo que se podía crear.
El acuerdo posterior con Disney intentó devolver parte de ese atractivo permitiendo el uso oficial de sus personajes, pero la base de usuarios ya se había erosionado demasiado para que un solo acuerdo de licencia revirtiera la situación. Según The Wall Street Journal, OpenAI planea descontinuar sus esfuerzos de video como producto independiente y concentrarse en crear una “super app” que combine ChatGPT, las herramientas de desarrollo Codex y su navegador Atlas en una sola plataforma, integrando eventualmente la generación de video como una función más dentro de ese ecosistema unificado.
El cierre de Sora se suma a un momento complicado para OpenAI, que enfrenta un éxodo de suscriptores de ChatGPT tras el polémico acuerdo con el Pentágono y cuyas finanzas han sido cuestionadas por analistas que advierten que la empresa podría quedarse sin efectivo para mediados de 2027 si no logra alcanzar la rentabilidad.
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