La empresa tecnológica Oracle ha comenzado una de sus etapas más complicadas con una ola de despidos que está afectando a miles de empleados en todo el mundo, por lo que muchísimas personas se despertaron con la noticia de que ya no tenían trabajo a través de correos electrónicos enviados de madrugada, sin que mediara una conversación con sus jefes o con recursos humanos y dejando a la comunidad tecnológica en shock mientras los foros de internet se llenan de testimonios de quienes fueron recortados de un momento a otro.
Los reportes indican que nos encontramos ante un recorte masivo que busca eliminar cerca de 30,000 puestos de trabajo de una plantilla total de 162,000 personas, una decisión que la compañía justifica como una reestructuración inevitable para mover sus recursos hacia la inteligencia artificial y la infraestructura en la nube, aunque esto ocurra en un momento de gran debilidad financiera donde las deudas se acumulan y los grandes socios como OpenAI comienzan a mirar hacia otros proveedores con tecnología más moderna.
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El impacto humano de un recorte inesperado
Esta situación ha golpeado con especial dureza a las oficinas en ciertas regiones, especialmente en la India, donde viven y trabajan unos 28,000 empleados de la firma, y según cuentan los propios afectados en redes sociales la noticia llegó de forma fría y repentina cerca de las seis de la mañana, lo que ha generado un clima de mucha frustración porque se siente como un trato poco humano para personas que dedicaron años a la empresa, mientras que en otros departamentos como ventas y soporte también se han reportado salidas importantes que podrían seguir aumentando durante los próximos meses.
Oracle ha mencionado que ofrecerá paquetes de indemnización a quienes firmen sus documentos de salida, pero el sentimiento general es de incertidumbre total, ya que este movimiento se suma a una tendencia preocupante en todo el sector tecnológico donde tan solo en lo que va de 2026 ya se han perdido más de 40,000 empleos en decenas de compañías, incluyendo gigantes como Amazon que también anunció recortes de miles de puestos recientemente para intentar ajustar sus cuentas ante un mercado que no perdona.
Mientras, el trasfondo de esta crisis tiene mucho que ver con el famoso proyecto “Stargate”, una idea monumental que se anunció con bombos y platillos a principios de 2025 para construir una infraestructura de inteligencia artificial sin precedentes en Estados Unidos, pero como informamos hace algunos días, con el paso de los meses se ha ido desinflando de forma casi cómica porque las cifras prometidas de 500,000 millones de dólares parecen no tener un sustento real y los socios principales no logran ponerse de acuerdo en nada.
OpenAI, que era el cliente estrella, ha decidido cancelar sus planes de expansión con Oracle en Texas porque la tecnología de los centros de datos se está quedando vieja muy rápido y ellos necesitan los procesadores más nuevos de NVIDIA, como los chips Vera Rubin que son muchísimo más potentes que los que Oracle tiene instalados actualmente, lo que ha dejado a la empresa con edificios enormes y hardware costoso que corre el riesgo de volverse obsoleto antes de que terminen de conectar la electricidad.

Deudas millonarias y un futuro incierto en la bolsa
A diferencia de competidores como Google o Microsoft que tienen montañas de dinero en efectivo para pagar sus nuevos centros de datos, Oracle está financiando toda esta aventura principalmente con deuda, la cual ya supera los 100,000 millones de dólares y tiene a los inversores muy nerviosos porque la empresa no está generando suficiente dinero libre para cubrir semejantes gastos de construcción. Como indican varios medios quienes han estado cubriendo estos movimientos, entre ellos CNBC, “Oracle está construyendo los centros de datos de ayer con la deuda del mañana”.

Y es que las acciones de la compañía han caído un 23% en lo que va del año y han perdido la mitad de su valor desde que alcanzaron su punto máximo en septiembre, lo que refleja el miedo de que Oracle se haya quedado atrapada en un ciclo peligroso donde gasta miles de millones en hardware que se deprecia más rápido de lo que puede atraer a nuevos clientes, lo que para cerrar, deja en evidencia que en el mundo de la inteligencia artificial ser el primero no sirve de nada si no puedes mantener el ritmo frenético de los cambios tecnológicos que ocurren cada pocos meses.
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