Si bien la calidad gráfica inferior era esperable debido al poder de la consola, lo que no se está perdonando en absoluto es que el juego llega a correr bajo los 30 FPS, haciendo que las animaciones no sean fluidas y todo se mueva espectacularmente lento.
Las entradas de los luchadores son lentas y cuando hay demasiados luchadores en pantalla pareciera que juegas en cámara lenta. También se acusa de que la versión de Switch tiene muchos menos audios de los comentaristas comparado a Xbox One y PS4, y el audio tiene problemas para sincronizarse y sonar bien. A eso se le suman molestos glitches y bugs que hacen incómoda la experiencia de juego.
El port fue hecho por la compañía Blind Squirrel, quienes en su cuenta de Twitter mencionaron que siguen trabajando en parches para el juego y pidieron dirigirse a WWE Games para saber cuando llegarán las actualizaciones. Sin duda se trata de una situación bastante embarazosa, considerando la calidad de otros ports como Doom y L.A. Noire en la Switch. Ya se nos hacía raro que anunciaran esta versión a solo dos días de su salida al mercado.
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