Para su sorpresa, la llamada fue respondida por una amable señorita de Nintendo of America, la cual pasó cerca de unos 10 minutos conversando con Nathan buscando posibles soluciones. Comentó que si bien no podían ofrecerle partes de reemplazo, si lo guiaron en posibles soluciones para que la SNES funcione de nuevo, con la mujer preparada para el cometido.
En lo más increíble de todo, una de las soluciones ofrecidas funcionó y Nathan pudo nuevamente devolverle la vida a la consola. El hombre se mostró sorprendido de que aún sigan dando soporte técnico a una consola con más de 30 años de antigüedad, a lo que la empleada de Nintendo le contó como anécdota de que solo hace unas semanas alguien más llamó para ver si era posible reparar su NES.
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