Activision Blizzard ha iniciado una demanda contra Turtle WoW, uno de los servidores privados más populares de World of Warcraft, acusándolo de infracción de copyright y otros cargos graves. El caso podría marcar un precedente importante sobre la legalidad de este tipo de proyectos.
El fenómeno de los servidores privados ha acompañado a World of Warcraft prácticamente desde su lanzamiento en 2004. Estos espacios no oficiales ofrecen versiones alternativas del MMORPG, muchas veces con contenido propio o mecánicas personalizadas, atrayendo a jugadores que buscan una experiencia distinta a la del cliente oficial.
Uno de los más conocidos es Turtle WoW, un servidor que no solo recreaba la esencia del WoW clásico, sino que además añadía expansiones y sistemas inéditos. Su popularidad se extendió rápidamente, al punto de convertirse en el hogar de miles de jugadores y de toda una comunidad dedicada.
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Los cargos de la demanda
El 29 de agosto, Blizzard presentó formalmente una demanda contra Turtle WoW, registrada en Court Listener, donde se detallan múltiples acusaciones. Entre ellas se incluyen infracción de copyright, inducción a la infracción, conspiración bajo la ley RICO (norma estadounidense contra el crimen organizado), tráfico de tecnología para la elusión de sistemas de seguridad y falsificación de origen.
La severidad de los cargos sorprendió incluso a los jugadores más veteranos, ya que no solo se apunta a la reproducción ilegal de contenido, sino a la creación de un modelo de negocio basado íntegramente en la propiedad intelectual de Blizzard.
“Los demandados en esta acción han construido un negocio completo sobre una infracción a gran escala, flagrante y continua de la propiedad intelectual de Blizzard”, señala el documento oficial.

Turtle WoW, más que un servidor alternativo
Lo que distingue a Turtle WoW de otros servidores privados es la magnitud de su propuesta. En lugar de limitarse a replicar versiones anteriores del juego, apostó por convertirse en una suerte de “expansión paralela” creada por fans. Para muchos, era lo más cercano a un mod masivo, comparable a lo que Skyrim ha vivido con sus mods, aunque aplicado a un MMORPG en línea.
Su actualización Mysteries of Azeroth llegó a tener hasta tráilers promocionales, reforzando la imagen de un proyecto casi profesional. Esto, sin embargo, también lo convirtió en un objetivo más visible y difícil de ignorar para Blizzard, que desde hace años persigue activamente este tipo de proyectos en defensa de su propiedad intelectual.
Un golpe anunciado para la comunidad
La noticia de la demanda no toma por sorpresa a buena parte de la comunidad, que veía inevitable que Blizzard actuara en algún momento. Sin embargo, el golpe emocional sigue siendo fuerte, especialmente para quienes encontraban en Turtle WoW un refugio frente a la dirección actual del juego oficial.
El desenlace de este caso aún es incierto, pero el precedente que siente podría disuadir a futuros proyectos similares. Lo que está claro es que, con más de dos décadas de vida, World of Warcraft sigue siendo un gigante económico y cultural, y Blizzard no está dispuesta a permitir que otros construyan sobre su legado sin autorización.
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