Samsung y SK hynix están reduciendo la producción de chips NAND para priorizar la rentabilidad del DRAM impulsada por la IA, lo que provocará una escasez de oferta y un aumento inminente en los precios de los SSD para el consumidor.
Siguen y siguen llegando reportes y anuncios que dejan en claro que, lejos de atenuarse, la industria del almacenamiento digital se sigue enfrentando a una paradoja compleja, la cual podría golpear duramente aún más el bolsillo de los consumidores en el corto plazo. En un momento donde la demanda de datos es más alta que nunca, los gigantes surcoreanos de semiconductores, Samsung y SK hynix, están orquestando un recorte estratégico en su producción de memoria NAND. Según informes recientes de Chosun Biz, ambas compañías han revisado a la baja sus previsiones de fabricación para este año, argumentando que la actual “fiebre del oro” de la Inteligencia Artificial ha convertido a la memoria DRAM en un activo mucho más lucrativo.
Esta decisión implica desviar recursos críticos de las líneas de montaje de NAND hacia las de DRAM, sacrificando el volumen de almacenamiento flash en favor de la memoria volátil de alta velocidad, vital para los centros de datos, lo que presagia un aumento inminente y significativo en el precio de los discos de estado sólido para el consumidor general.
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La estrategia de la escasez, priorizar la rentabilidad del DRAM
La lógica detrás de este movimiento es puramente financiera, pero sus repercusiones son técnicas y comerciales, ya que el sector de la tecnología vive un momento de transformación donde la eficiencia del capital dicta las reglas. Tras un periodo de fluctuaciones, los fabricantes han identificado que, aunque el almacenamiento es necesario, la memoria de trabajo (DRAM) es el cuello de botella actual para los servidores que entrenan modelos de lenguaje masivos. Al compartir proveedores y materias primas, la decisión de Samsung y SK hynix de “canibalizar” sus propias líneas de NAND para potenciar el DRAM responde a una necesidad de maximizar beneficios por oblea de silicio producida.
Esta reasignación de recursos no es un mero ajuste administrativo; es una señal de mercado, y al restringir artificialmente la oferta de NAND, los fabricantes buscan forzar un alza en los precios de contrato. El objetivo es claro: asegurar que cada chip de almacenamiento que salga de la fábrica genere el máximo retorno posible, compensando la reducción de volumen con un precio unitario más alto. Si bien esta táctica puede sanear los balances financieros de los conglomerados asiáticos, prepara el terreno para un escenario inflacionario en el mercado de componentes de PC, donde los precios de los SSD, que ya han experimentado subidas en los últimos meses, podrían escalar a niveles prohibitivos.
Lo irónico de esta reducción en la oferta, comentan en Wccftech donde comparten el anuncio, es que se produce justo cuando la propia infraestructura de la IA está a punto de exigir más almacenamiento que nunca. La narrativa de que la IA solo necesita capacidad de procesamiento (GPU) y memoria rápida (HBM/DRAM) es incompleta. Con la llegada de la “IA agéntica” y plataformas como la ICMS de NVIDIA, la necesidad de almacenamiento NAND masivo y rápido se ha vuelto crítica. Estos sistemas requieren cachés KV expandidos para mantener registros de contexto extensos, lo que permite a la IA “recordar” y procesar información compleja durante largos periodos.
Las proyecciones son asombrosas. Se estima que la plataforma Rubin de NVIDIA y las soluciones de racks asociadas consumirán una porción gigantesca de la producción global de NAND. Las cifras apuntan a que, para el año 2027, solo estas soluciones podrían devorar hasta 115,2 millones de terabytes (TB) de almacenamiento. Este nivel de demanda industrial, impulsado por la necesidad de alimentar a los “cerebros” digitales de próxima generación, ejerce una presión titánica sobre la cadena de suministro. Al recortar la producción en vísperas de esta explosión de demanda, los fabricantes están creando, intencionadamente o no, una tormenta perfecta de escasez.

El consumidor final pagará la factura
La historia tiende a repetirse en el mercado de semiconductores, y el desenlace de esta maniobra parece inevitablemente negativo para el usuario final. Mientras que gigantes tecnológicos como NVIDIA, AMD y los grandes proveedores de servicios en la nube (hyperscalers) tienen la capacidad financiera y el volumen de negociación para cerrar contratos de suministro a largo plazo, bloqueando precios y asegurando stock para varios trimestres, el mercado de consumo queda expuesto a la volatilidad restante.

Es así como para finalizar, el “apretón de oferta” resultante caerá desproporcionadamente sobre los fabricantes de ordenadores personales, las consolas y los minoristas de componentes, quienes trasladarán los costos adicionales al comprador. Wccftech advierte así que estamos ante la posibilidad real de revivir los escenarios de escasez de memoria del pasado, donde conseguir almacenamiento de alta capacidad a precios razonables se convirtió en una odisea. Con los sistemas agénticos convirtiéndose en la nueva norma y la producción de NAND disminuyendo para favorecer al DRAM, la industria se encamina hacia una disrupción donde el SSD barato podría convertirse, muy pronto, en un recuerdo del pasado.
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