Jugadores aún pueden construir una PC gamer económica y de calidad a pesar del alza de precios, pero sacrificando opciones

Jugadores aún pueden construir una PC gamer económica y de calidad a pesar del alza de precios, pero sacrificando opciones

A pesar del alza de precios, aún es posible montar un PC gaming competitivo y económico usando componentes de generaciones anteriores como Intel Core i5 y memoria DDR4, según pruebas de algunos jugadores, siendo una estrategia que ofrece un gran rendimiento actual a bajo coste, pero sacrifica las opciones de actualización futura debido a las […]

Por Víctor Méndez el 20/01/2026

A pesar del alza de precios, aún es posible montar un PC gaming competitivo y económico usando componentes de generaciones anteriores como Intel Core i5 y memoria DDR4, según pruebas de algunos jugadores, siendo una estrategia que ofrece un gran rendimiento actual a bajo coste, pero sacrifica las opciones de actualización futura debido a las limitaciones de la plataforma elegida.

La magnitud del impacto que el actual shock de precios, bautizado por muchos como RAMpocalipsis, tendrá sobre el mercado de hardware para juegos es algo que pocos alcanzan a comprender en su totalidad. Nos encontramos en un escenario donde los precios de la memoria están por las nubes, el almacenamiento se encarece y todas las miradas se dirigen con preocupación hacia la disponibilidad y el coste de las tarjetas gráficas, especialmente aquellas que integran 16 GB de VRAM. Si bien es cierto que el golpe inicial se sentirá con mayor fuerza en los sistemas de gama alta y especificaciones exigentes, surge la pregunta inevitable: ¿en qué posición queda el usuario de presupuesto ajustado?.

Y contra todo pronóstico, un análisis actual hecho por jugadores del medio Digital Foundry (DF), sugiere que todavía es viable armar un ordenador gamer competente, capaz de igualar o superar el rendimiento de las consolas actuales, aunque esto exigirá una estrategia clara, debiendo recurrir a componentes disponibles de generaciones anteriores.

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La estrategia de la memoria DDR4

Al observar el estado actual del mercado de memorias en plataformas como Amazon, el panorama puede resultar desalentador, pero existen pequeños rayos de esperanza. A día de hoy, todavía es posible adquirir 16 GB de memoria DDR4 a 3200 MHz de marcas como Teamgroup por debajo de las $85 dólares, mientras que el estándar general ronda ya las $100 dólares. Aunque estos precios representan un aumento considerable respecto a los tiempos en que kits similares de Corsair costaban apenas $40 dólares, la “prima de precio” para un montaje económico sigue siendo manejable. 

En DF además comentan que aunque la tendencia actual empuja hacia los 32 GB, 16 GB continúan siendo suficientes para la inmensa mayoría de los títulos actuales y agregan que puede parecer inusual comenzar un presupuesto basándose en la elección de la RAM, pero este factor determina la plataforma. Contrario a la sabiduría popular de internet que suele favorecer a AMD en este segmento, la opción más lógica en este contexto ha resultado ser Intel, siendo el procesador elegido el Core i5 12400F, un chip de probada eficacia. Curiosamente, en mercados como el estadounidense, el modelo superior 12600K se encuentra a un precio muy similar.

Dado que estos procesadores no incluyen disipador, es necesario sumar una solución de terceros, como el Thermalright Assassin X Refined, una opción económica que a menudo pasa desapercibida frente a marcas más caras. En el análisis se refuerza la idea de que la decisión de optar por Intel no es arbitraria, sino que responde a una necesidad técnica crítica en las placas base de entrada. Un requisito indispensable para este montaje era el soporte para almacenamiento M.2 (una característica que, sorprendentemente, algunas placas baratas omiten) y, más importante aún, el soporte para PCIe 4.0. 

Este último punto es vital, ya que el estándar PCIe 3.0 puede crear cuellos de botella severos en tarjetas gráficas de gama baja que no utilizan los 16 carriles completos. La elección ha recaído en la Gigabyte H610M K, una placa que cumple con todos los requisitos técnicos necesarios, aunque sacrifica la conectividad WiFi para mantener el precio bajo. En cuanto al almacenamiento, a pesar de la inflación en el sector, unidades como el SSD Lexar NM620 de 1TB se mantienen en un rango razonable de $80 dólares, ofreciendo velocidad y capacidad sin disparar el presupuesto.

El componente más crítico de cualquier PC gaming es la tarjeta gráfica y en el mercado actual, la versión Acer Nitro OC de la Intel Arc B570 se presenta como una opción de valor inigualable por $180 dólares, siendo lo más destacado que ofrece 10 GB de memoria de video, una cifra muy respetable para su precio. Aunque la versión superior B580 con 12 GB sería preferible, su precio actual de $280 dólares no justifica el salto. La realidad del mercado es dura: resulta difícil recomendar otras opciones hasta llegar a la barrera de los $520 dólares, donde se encuentra la hipotética RTX 5070 de 12 GB. Los modelos intermedios, como las versiones de 16 GB de la RTX 5060 Ti o la RX 9060 XT, se encuentran en una posición de precio frustrantemente alto para lo que ofrecen.

El coste final

Para cerrar el ensamblaje, se ha optado por un chasis funcional como el Fractal Design Core 1100 y una fuente de alimentación fiable, la Corsair CX 750W. Esto sitúa el coste total del equipo en alrededor de $900 dólares. Si se quisiera dar el salto al siguiente nivel gráfico con una MSI Ventus OC RTX 5070, el precio ascendería a $1.300 dólares. En cualquiera de los dos casos, estamos ante una propuesta de valor sólida. Solo faltaría añadir un adaptador WiFi y una licencia económica de Windows para tener el sistema listo.

Pero, todo diseño económico conlleva compromisos, y es fundamental ser transparente con las desventajas. Un sistema como el descrito funcionará perfectamente hoy, pero sus opciones de actualización a futuro son limitadas ya que el socket LGA1700 de la placa base permite teóricamente instalar hasta un Core i9 14900K, lo cual supondría un salto enorme en rendimiento. Sin embargo, la realidad técnica es que las fases de alimentación (VRM) de una placa con chipset H610M no están preparadas para gestionar el consumo energético de los procesadores de gama alta. Para una actualización real, sería necesaria una placa Z690 o Z790, lo que rompe la lógica del bajo coste.

Y si la prioridad del usuario es la capacidad de actualización futura, la recomendación habitual sería un sistema basado en AMD. Un procesador Ryzen 5 5600, 5600XT o 5600T, montado sobre una placa base B550, ofrecería un camino claro hacia los potentes chips con tecnología 3D V-Cache (como el 5700X3D o 5800X3D). Sin embargo, comentan para cerrar en DF, las placas B550 son más caras que las A520 (las cuales no soportan PCIe 4.0, volviendo al problema inicial). Por ahora, la ventana de oportunidad para el PC gaming económico sigue abierta, pero habrá que vigilar la situación muy de cerca en los próximos meses.

Fuente


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