AMD prepara un segundo aumento de precios para sus GPUs Radeon entre febrero y marzo de 2026, con el objetivo de igualar los costos de NVIDIA en medio de una severa crisis de componentes, una medida que provocará una escasez artificial por acaparamiento de stock y consolidará un mercado con precios duplicados que podría mantenerse hasta 2028.
No es ningún secreto que, entre varios otros dentro de la industria tech, el mercado de componentes de PC enfrenta uno de sus momentos más críticos en la historia reciente, y a un año del lanzamiento de las arquitecturas que definieron la generación actual la serie Blackwell de NVIDI, junto a la línea RX 9000 de AMD, la promesa de rendimiento accesible parece haberse desvanecido por completo. Mientras los modelos de NVIDIA ya duplican su precio de lanzamiento sugerido (MSRP), el “Equipo Rojo” ha dejado de ser el refugio económico para los jugadores de la “raza maestra”.
Y ahora, tras un primer ajuste al alza en enero, fuentes de la industria confirman que AMD no ha terminado, alertando que se avecina un segundo incremento de precios para este trimestre, diseñado explícitamente para nivelar sus costos con los de la competencia verde, con el objetivo estratégico de igualar los precios de mercado “inflados” de los modelos RTX 5000 de NVIDIA.
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Adiós a la “alternativa económica”
La situación actual del hardware gráfico se define por una volatilidad sin precedentes y según reportes filtrados desde los foros de socios de placas (Board Channels), compartidos por el medio Tech4Gamers, la estrategia de AMD ha dado un giro drástico. Históricamente posicionada como la opción de “mejor valor por dólar”, la compañía parece haberse rendido ante la presión de la cadena de suministro. Los informantes señalan que, si bien el aumento de enero osciló entre un 5% y un 10%, el ajuste programado para febrero o marzo busca cerrar la brecha financiera con NVIDIA.
El comunicado filtrado de los fabricantes es contundente respecto a esta maniobra, donde dicen: “Durante enero, la mayoría de los fabricantes de la marca AMD elevaron sus precios de coste aproximadamente un 5-10% en la mayoría de los modelos. Según los fabricantes upstream, la mayoría de las marcas podrían implementar un segundo aumento de precio a partir de febrero o marzo”.
“La estrategia se espera que sea alcanzar el nivel de precio de coste de los modelos comparables de NVIDIA, manteniendo un precio similar a sus contrapartes”, indica el reporte (traducido).
Esto implica que las tarjetas Radeon RX 9000, que pronto cumplirán su primer aniversario, dejarán de competir por precio bajo y pasarán a competir en un mercado donde el estándar ya está inflado al 200% del valor original de lanzamiento. La lógica comercial es clara, aunque dolorosa para el usuario, ya que si el mercado está dispuesto a pagar precios exorbitantes por una RTX 5000, AMD no ve incentivos para mantener sus precios artificialmente bajos mientras sus propios costos de producción se disparan.
Para entender por qué está sucediendo esto, es necesario mirar más allá de las decisiones corporativas y observar la salud de la manufactura tecnológica global. Aunque AMD confirmó previamente que estaba trabajando activamente con sus socios de placas para evitar este escenario, esos esfuerzos han resultado infructuosos, pensando que la situación del mercado de memorias es tan precaria que el aumento de los costos de los componentes es inevitable.

Analistas del sector como los del propio sitio Tech4Gamers, sugieren que esta tendencia inflacionaria no es un tope transitorio, sino la nueva normalidad. Las proyecciones más pesimistas indican que la crisis de suministro y los altos costos de las memorias podrían extenderse hasta 2028. En este contexto, el aumento de precio de enero sirvió como un catalizador, estimulando a los distribuidores intermedios a abastecerse rápidamente, previendo lo que ahora se confirma, con una segunda ola de encarecimiento.
Escasez artificial y el panorama para los minoristas
El efecto dominó de este anuncio ya se está sintiendo en los canales de distribución y ante la certeza de que el inventario actual valdrá mucho más en unas pocas semanas, los distribuidores y minoristas han comenzado a acaparar unidades. Esta maniobra defensiva, destinada a retener la rentabilidad en un mercado volátil, está creando una “escasez artificial” y muchos advierten que no es que no haya tarjetas gráficas, es que están siendo retenidas a la espera de la etiqueta de precio más alta de febrero y marzo.

Y al final, para el consumidor como los propios jugadores de PC, el mensaje es desalentador, porque la ventana de oportunidad para adquirir hardware a precios razonables se cerró hace meses, y la estrategia de esperar a que los precios bajen podría ser contraproducente en un año donde la tendencia apunta exclusivamente hacia arriba.
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