Tras 3.000 horas de uso intenso, un monitor OLED mostró un desgaste casi imperceptible limitado a la interfaz de Overwatch, demostrando que la tecnología actual resiste eficazmente el riesgo de “burn-in” bajo condiciones reales.
Desde hace varios años y desde su llegada al mercado, el debate sobre la durabilidad de los paneles OLED y el temor al temido “burn-in” o quemado de imagen, sigue siendo un tema central para los seguidores de la tecnología, especialmente los gamers de PC. Y recientemente, un informe de uso a largo plazo publicado por el canal Optimum de Youtube, reconocido por sus reseñas profundas, ha compartido resultados sobre el comportamiento real de estos monitores modernos.
El análisis se centra en un monitor LG OLED de doble modo de 32 pulgadas tras superar la barrera de las 3.000 horas de funcionamiento diario y, a diferencia de las pruebas de estrés artificiales que suelen saturar los píxeles intencionalmente, este test refleja un flujo de trabajo del mundo real a lo largo de casi dos años, manteniendo todas las funciones de protección del panel activadas en sus configuraciones predeterminadas.
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Condiciones extremas en un entorno cotidiano
Para que la prueba fuera representativa de un usuario exigente, el jugador que realizó estos benchmarks, sometió el panel a condiciones rigurosas que exceden el uso promedio de oficina o entretenimiento ligero. El monitor se utilizó consistentemente con niveles de brillo oscilando entre el 80 y el 100 por ciento, una intensidad que teóricamente acelera el desgaste de los diodos orgánicos. El flujo de trabajo se concentró en tres aplicaciones principales, el software de diseño Fusion 360, el editor de video DaVinci Resolve y el popular videojuego de disparos Overwatch 2.
La elección no fue casual, ya que las tres aplicaciones dependen en gran medida de elementos estáticos en la interfaz de usuario (UI), como barras de herramientas, menús fijos y marcadores de estado en pantalla. Estos elementos estáticos son ampliamente considerados por los expertos de la industria como el principal factor de riesgo para el burn-in en pantallas OLED, ya que obligan a los mismos píxeles a mostrar el mismo color y luminosidad durante periodos prolongados sin descanso.
Tras completar el ciclo de 3.000 horas, se llevó a cabo una inspección meticulosa del panel utilizando pantallas de prueba de colores sólidos y grises uniformes para detectar cualquier anomalía en la uniformidad de la luz. Los resultados fueron sorprendentes, como indican en un reporte del medio Videocardz donde los comparten, los cuales revelaron una retención de imagen muy débil y localizada en un número extremadamente limitado de áreas. El error más notable se encontró en la esquina inferior izquierda de la pantalla, coincidiendo exactamente con la posición de la barra de salud de la interfaz de usuario de Overwatch 2.
Adicionalmente, se detectó un segundo patrón aún más tenue, visible únicamente cuando el monitor mostraba un fondo azul sólido, el cual correspondía al marco de la tarjeta de jugador del mismo videojuego. Respecto a esto, Videocardz destaca que esta degradación del panel requiere una inspección deliberada y muy cercana para ser detectada. Bajo condiciones de uso diario, navegando por la web o consumiendo contenido multimedia, estas marcas son invisibles. De hecho, aseguran, el nivel de daño es tan leve que el revisor se vio obligado a editar y contrastar las fotografías del reporte para que los desperfectos fueran perceptibles al ojo humano a través de la cámara.

El factor tiempo y la persistencia de la interfaz
Junto a lo anterior, el análisis del uso del monitor ofrece una perspectiva interesante sobre la relación entre el tiempo de exposición y el desgaste, ya que la revisión estima que, del total de horas de uso, aproximadamente 400 horas se dedicaron exclusivamente a jugar Overwatch 2 durante el período de dos años. Esto promedia alrededor de 30 minutos de juego al día y si bien el desgaste es mínimo, los datos sugieren que una exposición diaria más alta a un solo título con elementos HUD (Heads-Up Display) estáticos y brillantes podría resultar en un quemado más pronunciado.

Para finalizar, el informe de Optimum no solo sirve como un diagnóstico del estado actual de la tecnología OLED, sino también como una guía práctica para la preservación del hardware. Esto ya que se comparten consejos clave para reducir el riesgo de burn-in, destacando la importancia de utilizar el “modo oscuro” en las aplicaciones siempre que sea posible y la configuración de la barra de tareas de Windows para que se oculte automáticamente. Estas pequeñas acciones, indica el canal de YouTube, reducen la carga estática sobre los píxeles periféricos, prolongando la vida útil y la uniformidad del panel.
Puedes ver las pruebas realizadas en el siguiente video (en inglés).
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