Atribuyendo la falta de stock a una crisis global de memorias mientras intentan contener los precios, NVIDIA y sus socios niegan haber cancelado la serie RTX 50, sin embargo, voces críticas acusan a la compañía de priorizar secretamente el lucrativo sector de la Inteligencia Artificial en detrimento de los gamers.
En medio de la tormenta que vive el mercado de hardware de consumo, desde noviembre, una serie de rumores alarmantes ha sacudido a la comunidad de PC Gaming, con precios al alza, escasez de componentes y especulaciones sobre la cancelación prematura de la nueva serie GeForce RTX 50. Sin embargo, tras consultar con fuentes de la industria, fabricantes de tarjetas (AICs) y recibir declaraciones oficiales de NVIDIA, la realidad parece ser mucho más compleja que un simple “fin de producción”.
Nos encontramos ante un escenario donde la crisis global de memorias choca frontalmente con una demanda que no cesa, y donde NVIDIA afirma estar absorbiendo costos para proteger al consumidor, al menos por ahora. La compañía admite que el suministro de memoria (tanto GDDR6 como GDDR7) está severamente limitado a nivel industrial, pero afirma estar trabajando con proveedores para maximizar la disponibilidad sin trasladar, de momento, la totalidad del aumento de costos a los ensambladores y consumidores finales.
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La postura oficial y el laberinto de los costos
La narrativa predominante en foros y redes sociales sugería que NVIDIA estaba a punto de cerrar el grifo a sus gráficas de gama alta. No obstante, la investigación sugiere un panorama diferente. Según fuentes cercanas a los ensambladores (AICs) y a la propia NVIDIA, la demanda de las GPUs GeForce RTX sigue siendo robusta, impulsada por una temporada de ofertas en el cuarto trimestre de 2025 que superó las expectativas. El problema no es la falta de interés, sino la incapacidad de la cadena de suministro para seguir el ritmo.
Para entender la situación, es vital mirar más allá de las tarjetas gráficas, como indican en un reporte exclusivo del medio Wccftech, comentando que no se trata de un problema aislado de la memoria GDDR7 utilizada en las nuevas RTX 50; es una crisis sistémica que afecta a toda la industria de DRAM. Los gigantes de la fabricación como Samsung, SK hynix y Micron están priorizando líneas de producción para satisfacer la insaciable hambre de la Inteligencia Artificial, que requiere memorias HBM y DDR de alto rendimiento para centros de datos.
Como consecuencia, la producción de GDDR para consumo ha quedado relegada a un segundo plano, provocando un cuello de botella. La lógica de oferta y demanda ha disparado los precios no solo de la nueva generación, sino también de los estándares anteriores como GDDR6, ya que una revelación clave de las fuentes industriales de Wccftech, comenta que es la estrategia financiera de NVIDIA frente a esta inflación de componentes.
“NVIDIA ha retrasado el traslado de los aumentos de costos de memoria a sus socios más tiempo que otras compañías”, aseguró una fuente del sector y aunque los precios de la memoria han subido, el gigante verde parece haber limitado el impacto directo en las GPUs centradas en el consumidor. Sin embargo, esta contención tiene un límite, porque aunque NVIDIA no aumente drásticamente los precios base para sus socios, la falta física de módulos de memoria impide fabricar el volumen necesario de tarjetas, lo que inevitablemente empuja los precios al alza en el mercado minorista debido a la escasez.
La segunda gran arista de esta historia es la confusión mediática sobre el estado de vida de los productos (EOL, por sus siglas en inglés). Recientemente, reportes surgidos tras el CES y amplificados por medios respetables como Hardware Unboxed, sugerían que modelos como la RTX 5070 Ti habían sido descontinuados apenas meses después de su lanzamiento. Esta información, proveniente inicialmente de representantes de ASUS, encendió las alarmas sobre la viabilidad de la generación actual.

Pero la investigación del mismo medio confirma que la estructura de suministro de NVIDIA no ha cambiado drásticamente, y la compañía sigue enviando a sus socios los “bundles” o paquetes que incluyen tanto el chip GPU como los módulos de memoria DRAM necesarios. Los rumores que indicaban que NVIDIA había dejado de suministrar memoria, obligando a los ensambladores a buscarla por su cuenta, han sido catalogados como falsos por múltiples fuentes de la industria.
La rectificación de ASUS y otra filtración
Junto a lo anterior, y en la misma línea, el canal Moore’s Law is Dead, conocido por sus filtraciones internas, ha lanzado acusaciones directas contra la narrativa oficial. Según sus fuentes, compartidas por el medio Tech4Gamers, NVIDIA estaría “mintiendo descaradamente” sobre la disponibilidad. La teoría plantea que la compañía está estrangulando deliberadamente la producción de cualquier tarjeta de consumo con más de 8 GB de VRAM.

Todo esto al final, teniendo un motivo puramente económico centrado en el silicio y la capacidad de producción de memorias como recursos finitos. Y es que al desviar estos recursos hacia el sector de la Inteligencia Artificial y los centros de datos, donde los márgenes de beneficio son exponencialmente mayores, para parte de la comunidad, NVIDIA estaría sacrificando el mercado gamer, a pesar de sus promesas.
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