Recomendando usar perfiles antiguos para mantener la fluidez, NVIDIA advierte que los nuevos modelos del DLSS 4.5 pueden reducir el rendimiento en gráficas RTX 20 y 30, una actualización que introduce mejoras visuales exigentes diseñadas para las series 40 y 50, aclarando la confusión generada por la selección automática de ajustes en su aplicación.
La llegada de la versión 4.5 de la tecnología de supermuestreo de NVIDIA ha generado una oleada de dudas entre la comunidad de jugadores de PC, obligando al gigante tecnológico a publicar un comunicado de urgencia para aclarar el funcionamiento de sus nuevos modelos de inteligencia artificial en la aplicación de NVIDIA. La controversia surge a raíz de los controles de “anulación” (Override) dentro de la app, que han llevado a muchos usuarios a experimentar un rendimiento inesperado al seleccionar ciegamente la opción más reciente.
Ante esto, NVIDIA ha lanzado una guía técnica tras la confusión generada por el DLSS 4.5, advirtiendo que los dueños de tarjetas gráficas antiguas (RTX 20 y 30) deberían evitar los nuevos modelos de IA debido a su alto coste de cómputo, recomendando configuraciones específicas para mantener una tasa de cuadros estable.
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Entendiendo la actualización
Para comprender la magnitud de esta actualización, es fundamental explicar qué es exactamente el DLSS (Deep Learning Super Sampling). Se trata de una tecnología revolucionaria de NVIDIA que utiliza inteligencia artificial para renderizar videojuegos a una resolución inferior a la de nuestro monitor (lo que exige menos potencia a la tarjeta gráfica) y luego reconstruye la imagen a una resolución mayor con una calidad casi nativa.
El objetivo principal de este “juego” de algoritmos es aumentar drásticamente los fotogramas por segundo (FPS) sin sacrificar la nitidez visual, permitiendo jugar a títulos modernos con trazado de rayos activado de manera fluida. Y el núcleo de la actualización DLSS 4.5 reside en la transición hacia un modelo “Transformer” de segunda generación. Según detalla NVIDIA, este salto tecnológico permite una mejora sustancial en la precisión de la iluminación, una reducción notable del efecto fantasma (ghosting) y una mayor estabilidad temporal en la imagen.
Sin embargo, y como adelantamos, estas mejoras visuales no son gratuitas: conllevan un aumento masivo en la demanda de cómputo bruto, multiplicándose por cinco respecto a versiones anteriores. Aquí es donde se dibuja una línea divisoria clara entre las generaciones de hardware. Las tarjetas gráficas modernas, como las series RTX 40 y RTX 50, pueden mitigar este impacto gracias a su capacidad de aceleración FP8 (coma flotante de 8 bits), una característica de la que carecen sus predecesoras.
Debido a esta limitación arquitectónica, las tarjetas de las series RTX 20 y RTX 30 no pueden aprovechar la aceleración FP8, lo que resulta en un golpe significativo al rendimiento si intentan ejecutar los nuevos algoritmos pesados. La compañía ha sido transparente al respecto, sugiriendo que los usuarios con este hardware más antiguo podrían preferir mantenerse en el preajuste “Modelo K” (perteneciente a la era del DLSS 4.0).

Esta recomendación actúa como una válvula de escape necesaria, ya que sacrificar las mejoras visuales de última generación a cambio de mantener una tasa de fotogramas jugable, una opción que, aunque decepcionante para algunos, garantiza la longevidad funcional de las tarjetas veteranas.
Nuevos perfiles de rendimiento y la comparativa con la competencia
Además de las advertencias de hardware, NVIDIA ha confirmado la introducción de dos nuevos preajustes diseñados para escenarios específicos: el Modelo M y el Modelo L. El Modelo M está afinado para el modo “Rendimiento”, mientras que el Modelo L se centra en el modo “Ultra Rendimiento” a resoluciones 4K. Aunque técnicamente estos modelos pueden activarse en cualquier configuración, incluyendo DLAA, NVIDIA subraya que están optimizados para situaciones donde la ganancia de FPS es crítica. Es importante notar que la función de “Reconstrucción de Rayos” no ha migrado a esta nueva arquitectura de segunda generación, por lo que las mejoras discutidas se limitan exclusivamente a la Super Resolución.
La confusión de la interfaz de usuario ha sido el punto más crítico, ya que al seleccionar “Lo más reciente” en la aplicación de NVIDIA, el sistema aplica automáticamente el Modelo M, lo que puede degradar la experiencia en tarjetas antiguas sin previo aviso. A pesar de estos tropiezos comunicativos, la estrategia de NVIDIA de permitir que el hardware antiguo ejecute el nuevo software (aunque sea con advertencias) contrasta positivamente con la competencia.

Es así como para cerrar, mientras NVIDIA ofrece opciones y “vías de escape” a sus usuarios de hace dos generaciones, la estrategia de marca “Redstone” de AMD para su FSR 4 parece estar oficialmente atada y limitada a la futura arquitectura RDNA 4, dejando atrás a una gran base de usuarios.
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