Investigadores de la Universidad SWPS y la Academia de Ciencias Aplicadas Stefan Batory en Polonia han creado la primera herramienta científica del mundo para medir la depresión post-juego, ese sentimiento de vacío, tristeza y pérdida que experimentan muchos jugadores al terminar un videojuego que los mantuvo enganchados durante decenas de horas. El estudio, publicado en la revista Current Psychology y realizado con 373 jugadores, reveló que quienes juegan RPGs son los más propensos a sufrir este fenómeno, debido al vínculo emocional profundo que desarrollan con los personajes y el mundo del juego.
Aunque el término lleva años circulando en foros y comunidades de gaming, hasta ahora nadie había abordado el fenómeno desde una perspectiva científica rigurosa. Los investigadores Kamil Janowicz y Piotr Klimczyk decidieron ir más allá de las anécdotas y construyeron la Escala de Depresión Post-Juego (P-GDS), un instrumento que permite medir con precisión la intensidad de esta experiencia emocional que, según sus hallazgos, afecta de manera significativa el bienestar general de los jugadores.

Los cuatro aspectos de la depresión post-juego que identificaron los científicos
A través de dos estudios separados, los investigadores identificaron cuatro dimensiones que componen este fenómeno. La primera son las rumiaciones relacionadas con el juego, que se manifiestan como pensamientos intrusivos sobre la trama que aparecen de forma recurrente después de terminarlo. La segunda es lo que denominaron final desafiante de la experiencia, esa dificultad emocional de aceptar que la aventura llegó a su fin.
La tercera dimensión es la necesidad de rejugar, un impulso de volver al mundo del juego para recuperar esa conexión perdida. Y la cuarta, quizás la más llamativa, es la anhedonia mediática: una pérdida temporal de interés en otras formas de entretenimiento como películas, series o libros, porque nada logra llenar el espacio que dejó el juego terminado. De estas cuatro, las rumiaciones resultaron ser el aspecto más intenso, mientras que la anhedonia mediática fue el menos pronunciado.
Los jugadores de RPGs son los más vulnerables a este fenómeno
El dato más revelador del estudio apunta directamente a los fans de los juegos de rol. Según los investigadores, los RPGs generan las condiciones perfectas para que la depresión post-juego se manifieste con mayor fuerza, ya que son el género donde los jugadores tienen mayor influencia sobre el desarrollo de los personajes a través de sus decisiones y donde se construyen los vínculos emocionales más profundos con el elenco y el mundo ficticio.

El psicólogo Kamil Janowicz explicó que cuanto más inmersivo es el mundo del juego y más estrecha la relación con el personaje, más difícil resulta volver a la realidad cotidiana una vez que termina la experiencia. En sus palabras, la depresión post-juego funciona como un tipo específico de duelo tras una pérdida, comparable a la despedida de un ser querido o al cierre de una etapa importante de la vida. Para muchos jugadores, el mundo virtual se convierte en una fuente tan significativa de emociones que el regreso a lo cotidiano requiere tiempo y herramientas psicológicas adecuadas.
Los investigadores también encontraron una correlación importante: las personas con mayor tendencia general a rumiar pensamientos negativos son más propensas a experimentar una depresión post-juego intensa, lo que sugiere que este fenómeno podría ser un reflejo de una dificultad más amplia para gestionar emociones. El estudio abre la puerta a nuevas preguntas sobre los aspectos éticos del diseño de videojuegos y cómo los desarrolladores podrían considerar el impacto emocional de sus creaciones en el bienestar de los jugadores, especialmente en una época donde los juegos son la tercera forma de ocio más popular del mundo, con un 53% de las personas entre 6 y 64 años jugando de forma regular.
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