El lanzamiento de un videojuego exitoso suele ser motivo de celebración para sus creadores, pero para los desarrolladores de Ubisoft Barcelona se ha convertido en una experiencia amarga marcada por la incertidumbre laboral, a pesar de haber contribuido a uno de los títulos más rentables de la temporada, el equipo de trabajo se enfrenta a una dura ola de despidos que ha desencadenado una una importante huelga y la paralización de sus actividades.
La controversia comenzó poco después del exitoso estreno de Assassin’s Creed Black Flag Resynced, un proyecto donde la sede española se encargó de crear todos los niveles y misiones submarinas. Resulta paradójico que mientras la compañía celebra la venta de dos millones de copias en apenas 24 horas, simultáneamente se prepara para desvincular a 51 empleados de este mismo equipo argumentando que es un cambio estratégico.

La ironía del caso se volvió aún más visible cuando Manel Cota, animador técnico y de gameplay de Ubisoft Barcelona, respondió en X a un comentario del streamer Zephryss que alababa la exploración submarina de Black Flag Resynced como candidata al juego del año. “Gracias”, escribió Cota, antes de agregar algo que resume la situación mejor que cualquier comunicado oficial: “Ubisoft Barcelona hizo todos los niveles submarinos. Y ese mismo equipo está siendo despedido en este momento porque Ubisoft piensa que eso es lo que merecemos.” La secuencia fue leída por miles de jugadores como el símbolo más claro de lo que está ocurriendo en la industria, un estudio entrega uno de los aspectos más celebrados de un juego que vendió 2 millones de copias en su primer día, y recibe como recompensa una carta de despido. Por su parte, la líder de control de calidad Isabel Codina respaldó este sentimiento señalando que es un momento agridulce, ya que apenas dos semanas antes del lanzamiento todo el equipo fue informado de un plan de despido colectivo tras años de arduo trabajo.
Las exigencias sindicales de la huelga frente a la reestructuración de Ubisoft
Como respuesta a esta medida, los trabajadores iniciaron una huelga de 3 días, organizada por la Coordinadora Sindical del Videojuego para exigir la cancelación inmediata de los recortes anunciados. Además de buscar garantías reales de seguridad laboral para evitar despidos masivos en el futuro, los manifestantes solicitan el retorno de las políticas que permitían hasta 60% de teletrabajo junto con los ascensos y aumentos salariales que la directiva les había prometido.

Frente a estas movilizaciones, un portavoz oficial de Ubisoft declaró ante el medio VGC que respetan el derecho a huelga e indicó que esta reestructuración busca enfocar los recursos del estudio exclusivamente en desarrollar proyectos para la franquicia Rainbow Six. Este movimiento en España forma parte de un enorme recorte a nivel global que sólo a principios del año 2026 ya ha provocado el cierre total de oficinas en ciudades como Winnipeg y Belgrado, sumando cientos de despidos en diversas oficinas de todo el mundo.
A través de un comunicado oficial, el sindicato lamentó profundamente que después de años de dedicación la empresa les dé la espalda, asegurando que los desarrolladores nunca verán los frutos de su labor y que la única recompensa por su arduo trabajo será la pérdida de sus empleos. Este conflicto refleja crudamente la inestable realidad de la industria de los videojuegos en la actualidad, donde alcanzar un enorme éxito comercial ya no es garantía suficiente para mantener la estabilidad laboral de los creadores.
