El reconocido fundador de Amazon, Jeff Bezos, se presentó recientemente en la conferencia tecnológica VivaTech en París para compartir una visión muy alentadora sobre el futuro, donde proyectó que las nuevas herramientas tecnológicas no llegaron para reemplazar a los humanos, sino que servirán para ayudarles en proyectos tan diversos como su empresa espacial Blue Origin o su nueva apuesta llamada Prometheus, que busca acelerar la fabricación de productos físicos. Algo que choca un poco con la realidad actual que asusta a muchos trabajadores porque grandes corporaciones mundiales han despedido a miles de personas, tras invertir fuertes sumas en inteligencia artificial buscando una mayor eficiencia.
Según cree, “hay mucha preocupación que tienen muchas personas, incluyendo a muchas personas inteligentes, de que la IA va a hacer que los humanos sean redundantes y demás”, agregando con total seguridad que “estoy totalmente en desacuerdo con este punto de vista y creo, de hecho, que la IA va a crear una escasez de mano de obra”. Esto mientras hoy en día existe un miedo generalizado por los despidos masivos, por lo cual varios líderes tecnológicos aseguran que la expansión de la inteligencia artificial va a requerir una cantidad gigantesca de trabajadores tradicionales para construir la infraestructura necesaria en la Tierra, mientras que en paralelo se buscará llevar las industrias contaminantes al espacio para limpiar nuestro planeta y asegurar así un futuro con abundancia de empleos para todos.
El trabajo físico como el gran motor de la era digital
Esta sorprendente demanda de la que habla Bezos está tomando una forma muy física y alejada de los teclados tradicionales, ya que el rápido crecimiento de la inteligencia artificial está generando una necesidad sin precedentes de personal técnico y obrero para poder funcionar en el mundo real. Como indicamos hace poco en la nota que puedes leer en este enlace, la situación está haciendo que algunos expertos del mercado, como el jefe de META, recomienden olvidarse de la programación por un momento para entender que el verdadero motor detrás de esta revolución tecnológica está en las manos de los trabajadores de oficios tradicionales que construyen las enormes instalaciones necesarias para mantener vivas estas redes digitales.

El reconocido inversor David Sacks ya ha alertado sobre cómo esta veloz expansión está dejando a la vista una falta muy preocupante de talento manual, un problema que ha llevado a líderes como Mark Zuckerberg a tomar cartas en el asunto al invertir 115 millones de dólares para crear la “America’s Workforce Academy”, siendo muy directo en sus redes sociales al explicar el tamaño del desafío señalando que “Estados Unidos va a necesitar cientos de miles de trabajadores de oficios calificados para construir la infraestructura para que nuestro país lidere en IA”.
Un mensaje que busca despertar el interés hacia los oficios de construcción agregando con un evidente tono de urgencia que “las personas necesitan acceso a la educación y la oportunidad de asegurar estos trabajos” para que la economía no se estanque por falta de manos obreras.
La carrera espacial para salvar el medio ambiente
Pero la visión de los grandes millonarios no se queda únicamente en la superficie de nuestro mundo, porque uno de los grandes objetivos de la exploración espacial moderna es lograr mudar las industrias más sucias y contaminantes fuera de la Tierra para cuidar nuestro medio ambiente, un plan que la empresa Blue Origin de Jeff Bezos intenta llevar a cabo mientras compite fuertemente contra la firma SpaceX del también multimillonario Elon Musk.
Explicando este gran sueño ecológico e industrial, indica un informe del medio Reuters, Bezos fue muy gráfico al compartir su esperanza de proteger el lugar donde vivimos al declarar que “si los viajes espaciales se vuelven lo suficientemente confiables y económicos, y podemos obtener materiales de asteroides y objetos cercanos a la Tierra y la luna, entonces este planeta jardín puede ser devuelto a su estado anterior a la Revolución Industrial”, mostrando que la meta final es justamente salvar a nuestro propio planeta del desgaste provocado por la humanidad.

Para finalizar, en estos ambiciosos planes se encontraba el director de Blue Origin, David Limp, quien contó que ya comenzó la reconstrucción de su plataforma de lanzamiento en Florida tras un reciente accidente, demostrando que estas empresas no se rinden ante los fracasos y siguen avanzando hacia las estrellas, una actitud muy similar a la de Elon Musk quien hace poco tiempo compartió su sueño de crear ciudades habitables en otros planetas y le comentó al líder financiero Jamie Dimon que incluso está evaluando la posibilidad de enviar los centros de datos directamente al espacio, además de planear futuras vacaciones en la luna, dejando en evidencia que los trabajos y la tecnología del mañana podrían llevarnos mucho más allá del cielo que conocemos.
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