El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sorprendido al sector tecnológico al anunciar públicamente que su equipo de asesores está evaluando la posibilidad de que el gobierno adquiera acciones en las principales empresas de inteligencia artificial, abriendo de este modo la puerta a una inédita alianza comercial entre el Estado y los desarrolladores privados. Durante una conversación con reporteros a bordo del avión presidencial Air Force One, el mandatario confirmó que tiene la intención de reunirse la próxima semana con los altos ejecutivos de la industria para discutir a fondo esta propuesta que busca otorgar al público estadounidense una participación directa en los beneficios de las firmas más potentes del sector.
Una medida drástica que surge en medio de debates internos por regular esta tecnología, la presión por no perder la carrera tecnológica frente a China, el temor colectivo por el lanzamiento de herramientas capaces de desestabilizar el sistema bancario y una fuerte ola de desconfianza en los mercados financieros que ya evoca los peores fantasmas de la crisis económica de 2008.
El freno a las regulaciones y el miedo a las nuevas amenazas
Esta iniciativa se dio a conocer poco después de que el medio digital NOTUS revelara que altos funcionarios del gobierno ya habían mantenido conversaciones preliminares con empresas del sector para tantear la viabilidad de esta compra de acciones, una estrategia que ha generado un silencio absoluto por parte de la Casa Blanca y de firmas líderes como Anthropic, OpenAI, Google, Facebook y SpaceX, quienes han preferido no emitir comentarios inmediatos ante las consultas de la prensa. Respecto a esta posible alianza estatal, el propio Trump manifestó a los periodistas que “hay algo muy interesante en eso, donde casi se convierte en una asociación con el público estadounidense”, asegurando ante las dudas de los medios que “analizaremos eso” para determinar el camino a seguir en los próximos días.
Analistas recuerdan que hace poco, la Casa Blanca canceló de forma abrupta la ceremonia de firma de una orden ejecutiva sobre inteligencia artificial que estaba programada para el pasado 21 de mayo, una suspensión que, según diversos informes de prensa, se debió a la intensa presión y el rechazo de los líderes de Silicon Valley hacia varios puntos del documento original. En aquel momento, el presidente argumentó que no compartía ciertos aspectos de la directiva porque su prioridad principal era evitar cualquier medida que pudiera debilitar la posición competitiva de Estados Unidos frente a los enormes avances de China.

Sin embargo, la postura oficial cambió hace apenas unos días cuando Trump firmó una versión modificada de dicha orden, la cual ahora solicita a los desarrolladores de inteligencia artificial que entreguen de forma voluntaria sus modelos más avanzados para que el gobierno realice pruebas de ciberseguridad antes de que salgan al mercado masivo. Esta flexibilización llega en un momento de gran tensión social debido al lanzamiento de Mythos, una poderosa herramienta creada por la empresa Anthropic que ha encendido las alarmas de los expertos, quienes advierten que este software podría ser utilizado por piratas informáticos para acelerar y perfeccionar ciberataques a gran escala, afectando especialmente al sector bancario que todavía depende de sistemas tecnológicos muy antiguos y conectados entre sí.
La reacción en las redes y el fantasma de la crisis financiera
Como era de esperarse, el anuncio de estas negociaciones provocó una oleada inmediata de comentarios y debates encendidos en las redes sociales, donde los usuarios manifestaron su asombro y preocupación por el rumbo que está tomando la economía tecnológica. Entre las reacciones más compartidas destacó la de una conocida cuenta dedicada a las parodias y los memes del entorno financiero, la cual lanzó una ácida crítica sobre la inestabilidad actual del mercado, que dice: “El Nasdaq ha caído un 4% y estamos haciendo rescates de emergencia de laboratorios de IA como si fuera 2008”.
Este mensaje abrió la puerta a que otros internautas compartieran sus temores sobre el enorme poder e influencia que tiene el gobierno para alterar el rumbo de Wall Street, destacando el comentario de un usuario que resumió el sentir de muchos ciudadanos al afirmar que para él: “Sinceramente, es bastante preocupante que alguien tenga tanta influencia en el mercado. Cuando se desplome, lo hará de forma catastrófica simplemente por culpa de este hombre”.


Una mezcla de descontento popular y temor financiero que para cerrar, demuestra que la propuesta de convertir la inteligencia artificial en un asunto de Estado promete ser uno de los temas más vigilados y discutidos de los próximos meses.
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