El lanzamiento de la última actualización de Destiny 2, conocida como Monument of Triumph, generó un evento histórico donde miles de fanáticos colapsaron intencionalmente los servidores para demostrarle a Sony y Bungie que gustan del título y se niegan a dejarlo morir. Al ingresar al juego para ejecutar este plan masivo, los usuarios fueron recibidos inesperadamente por un emotivo mensaje de despedida mientras la plataforma estaba en mantención, marcando el inicio de una movilización comunitaria para salvar un juego muy querido.
Durante los días previos a este parche definitivo, la comunidad se organizó durante estos días con el único objetivo de conectar a la mayor cantidad posible de jugadores el día martes, buscando saturar los servidores para probar que existe una enorme audiencia y exigir que no se abandone la franquicia. Al intentar ingresar al juego tras el mantenimiento de este parche final, los usuarios se encontraron con la tradicional pantalla de “Servidor Desconectado” de cualquier actualización, pero en esta ocasión vendría acompañada del texto: “Construimos un universo, guardianes como ustedes lo llenaron de significado, gracias de parte de todos nosotros en Destiny 2”.

Un récord histórico como señal de protesta
Esta emotiva campaña masiva, organizada durante los días previos al parche, logró su gran objetivo, aumentando la cantidad de jugadores conectados simultáneamente en Steam hasta alcanzar un impresionante máximo de 167.000 personas conectadas al mismo tiempo, según es posible ver en SteamDB. Esta repentina y gigantesca cifra no solo fue mayor a los números de expansiones pasadas, sino que superó fácilmente el récord histórico de 77.000 jugadores que marcó Marathon en su lanzamiento, de esta forma la comunidad envía un mensaje contundente a las corporaciones encargadas de administrar la marca.

El sorpresivo anuncio de que el soporte activo para Destiny 2 terminaría definitivamente en junio tomó desprevenidos a la gran mayoría de los jugadores, especialmente porque la desarrolladora Bungie decidió enfocar todos sus esfuerzos en Marathon, un lanzamiento reciente que provocó pérdidas sustanciales para Sony al fracasar en su intento de atraer a un público regular. Sumado a este panorama corporativo tan complejo y lamentable, la compañía planea realizar despidos significativos en su plantilla de trabajadores, mientras que diversos reportes del medio Bloomberg aseguran que una tercera entrega para la saga de Destiny, no se encuentra en desarrollo activo actualmente.
Aunque los servidores de Destiny 2 se mantendrán operativos en una especie de estado zombi, donde el título seguirá siendo accesible para jugar pero no recibirá expansiones futuras, los fanáticos continúan presionando a las compañias mediante una masiva petición digital que ya acumula más de 370.000 firmas exigiendo la aprobación de una secuela. Con el título temporalmente posicionado como el más vendido en tiendas gracias a una oportuna rebaja en Steam, esta apasionada comunidad ha demostrado una inigualable lealtad al despedir su juego favorito con una histórica explosión de usuarios, dejando una profunda huella que resonará para siempre en la industria.

