Un comprador adquirió una tarjeta gráfica NVIDIA RTX 4090 en su versión WINDFORCE V2 en una tienda autorizada en noviembre de 2023, pero con el paso de los meses el equipo comenzó a presentar una degradación continua en su memoria de video. Esto obligó al sistema a reasignar 33 filas de datos por fallos imposibles de reparar y provocó la pérdida directa de 1,5 GB de memoria de los 24 GB totales del dispositivo, por lo que decidió intentar buscar algún tipo de compensación a través de la garantía.
Todo dentro de un caso donde un cliente pagó una suma enorme por un componente informático de la más alta gama que terminó sufriendo daños físicos irreversibles en la memoria, perdiendo una parte importante de su rendimiento y generando fallos constantes, pero el fabricante se niega a hacer válida la garantía legal basándose únicamente en la excusa de que el dispositivo todavía logra enviar imagen al monitor al momento de presionar el botón de encendido.
Las pruebas ignoradas por la empresa y el límite de la garantía
Como cuenta el propio jugador, a pesar de la severidad del daño, la empresa GIGABYTE rechazó la solicitud de reemplazo argumentando que según sus revisiones internas la tarjeta “enciende y funciona bien”, ignorando por completo que el equipo padece un problema evidente de “corrupción de memoria” que empeorará con el tiempo.
El usuario afectado enfrenta una situación de mucha prisa porque la garantía oficial vence en noviembre de 2026 y comprar un reemplazo por su cuenta no es una opción viable debido a los precios excesivamente altos del hardware en el mercado actual.
Para demostrar que la falla es real, el dueño aportó pruebas irrefutables como los reportes del Visor de Eventos de Windows con errores incorregibles en la memoria GDDR, además de realizar análisis profundos con el programa OCCT que detectó 4,7 millones de errores en apenas 15 segundos.

Sin embargo, la compañía ha recibido y devuelto el componente hasta tres veces sin dar una solución real, limitándose a ejecutar pruebas muy básicas como FurMark que no fuerzan la memoria lo suficiente para recrear el problema y devolviendo el equipo tras hacer únicamente un cambio de pasta térmica.
La denuncia legal y la dificultad de reparar memorias soldadas
Al no obtener una respuesta positiva por los canales normales de atención al cliente, el afectado tomó la decisión de presentar una denuncia ante las autoridades de protección al consumidor, solicitando formalmente que la marca tome en cuenta los datos de la reasignación de memoria dentro del proceso de garantía.
Todo indica que la empresa nunca se había enfrentado a un dilema técnico de este tipo, ya que si bien la memoria de video puede fallar de la misma forma que la memoria RAM común, los chips de video vienen soldados a la tarjeta gráfica y no pueden cambiarse en casa. Ante la falta de respuesta y el desinterés mostrado por el fabricante al ignorar reportes técnicos tan precisos, a los usuarios no les queda más alternativa que recurrir a las leyes locales para exigir que se respeten sus derechos.

Un caso que para cerrar, nos vuelve a demostrar la desprotección que sufren los usuarios cuando las marcas utilizan revisiones técnicas superficiales para evitar el cambio de productos costosos, dejando la vía legal como el único camino para defender la inversión realizada.
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