El auge de la IA ha disparado el precio de las memorias un 300% y mantendrá la escasez de suministro hasta 2028, un fenómeno que elevará el coste del componente hasta representar el 30% del valor total de fabricación de los dispositivos.
El mercado global de semiconductores atraviesa lo que hemos llamado antes una tormenta perfecta, la cual está redefiniendo la economía de la tecnología de consumo. Desde principios de 2025, los precios de las memorias DRAM y NAND Flash han experimentado una escalada sin precedentes, registrando incrementos que ya rozan el 300%.
Y según los reportes, esta tendencia, lejos de ser un ajuste pasajero, está transformando radicalmente la estructura de costos de fabricación de cualquier dispositivo electrónico, desde teléfonos inteligentes hasta servidores de alto rendimiento.
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Gigantes tecnológicos acaparan el suministro mundial
La causa principal de este fenómeno no se encuentra en las tiendas de electrónica convencionales, sino en los masivos centros de datos que alimentan la Inteligencia Artificial (IA). Las grandes corporaciones tecnológicas han iniciado una carrera armamentista por la capacidad de cómputo, priorizando la expansión de su infraestructura para desarrollar modelos de lenguaje y procesamiento cada vez más sofisticados.
Esta sed insaciable de memoria ha provocado un desplazamiento agresivo del mercado de consumo y dentro de esto, las empresas de IA no solo están demandando volúmenes masivos, sino que están dispuestas a pagar primas elevadas para asegurar su suministro, dejando a los fabricantes de dispositivos domésticos en una posición vulnerable. Mientras se invierten miles de millones de dólares en la carrera por la supremacía tecnológica, la cadena de suministro se tensa, priorizando a quienes tienen los bolsillos más profundos.
La situación ha alcanzado un punto crítico donde la planificación a corto plazo es insuficiente, indica un informe de Counterpoint Research, citado recientemente por The Wall Street Journal, ya que los compradores actuales ya no están negociando para el próximo trimestre, sino para los próximos años. La competencia es tan feroz que la dinámica de compra ha cambiado por completo y en el informe, MS Hwang, director de investigación en Counterpoint Research con tres décadas de experiencia en el sector, describe un panorama casi bélico.
Esto es que para conseguir una asignación de inventario, los ejecutivos deben “comprar un billete de avión” y presentarse físicamente ante los fabricantes para asegurar su cuota. Actualmente, la capacidad de producción para 2026, 2027 y 2028 ya está siendo vendida y reservada por los grandes actores de la industria, lo que garantiza que los precios altos se mantendrán estables, o al alza, durante los próximos tres años.

Este reporte se alinea con lo que les habíamos contado, donde la crisis de suministros sin precedentes que ha obligado a los minoristas de PC Gamer a adoptar medidas drásticas, como la inédita comercialización de equipos que omiten la memoria RAM. Este componente, históricamente caracterizado por su alta disponibilidad y precios estables, se ha convertido en un bien escaso debido a la voracidad de las grandes tecnológicas, que están acaparando módulos de memoria para alimentar sus sistemas de inteligencia artificial.
Ante este escenario, tiendas especializadas como Paradox Customs han optado por vender configuraciones incompletas para sortear el desabastecimiento, una estrategia que busca mantener el flujo de ventas a pesar de la falta de piezas críticas en el mercado global.
El nuevo paradigma de costes con la memoria como componente estrella
Históricamente, el procesador solía ser el componente más costoso en la lista de materiales (BOM) de un dispositivo. Sin embargo, las proyecciones de Hwang sugieren un cambio de paradigma histórico, donde la memoria está en camino de convertirse en el elemento más caro de cualquier equipo electrónico.

Se estima que, debido a estas subidas continuas, el coste de la memoria llegará a representar hasta el 30% del coste total de fabricación de un producto. Este incremento estructural obligará a los fabricantes a tomar decisiones difíciles, debiendo absorber los costes reduciendo sus márgenes de beneficio o, como es más probable, trasladar este aumento directamente al precio final que paga el consumidor.
Y en este nuevo escenario, la eficiencia en el uso de la memoria y la capacidad de asegurar contratos a largo plazo determinarán qué empresas sobrevivirán a la era de la escasez impuesta por la IA.
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