Una tarjeta gráfica de 8 GB forzada al máximo casi alcanza en rendimiento a su versión de 16 GB, pero cuando un juego necesita más memoria no hay overclock que lo solucione

Una tarjeta gráfica de 8 GB forzada al máximo casi alcanza en rendimiento a su versión de 16 GB, pero cuando un juego necesita más memoria no hay overclock que lo solucione

Durante años y a pesar de ser una práctica conocida dentro de la comunidad gamer de PC con conocimientos avanzados, muchos siguen preguntándose si se puede compensar la falta de memoria de video, simplemente forzando el motor de nuestra tarjeta gráfica. Esta es la pregunta que se plantearon en el medio PC Gamer tras semanas […]

Por Víctor Méndez el 24/04/2026

Durante años y a pesar de ser una práctica conocida dentro de la comunidad gamer de PC con conocimientos avanzados, muchos siguen preguntándose si se puede compensar la falta de memoria de video, simplemente forzando el motor de nuestra tarjeta gráfica. Esta es la pregunta que se plantearon en el medio PC Gamer tras semanas de pruebas con los modelos más recientes de NVIDIA y AMD, analizando si el overclocking es capaz de elevar una tarjeta de 8 GB al nivel de rendimiento de su hermana mayor de 16 GB. Tras exprimir a fondo la RTX 5060 Ti y la RX 9060 XT en ambas configuraciones de memoria, los resultados nos dejan una mezcla de esperanza y una advertencia necesaria para cualquier jugador que busque ahorrar unos dólares sin perder potencia.

Sin embargo, adelantan, esta victoria es engañosa, ya que en títulos extremadamente exigentes como Cyberpunk 2077 o The Last of Us Part 1, la falta de memoria física provoca caídas de rendimiento y tirones que ninguna velocidad de reloj puede solucionar por completo. Mientras que en resoluciones de 1080p la diferencia se acorta notablemente gracias al aumento de frecuencias, al subir a 1440p la brecha vuelve a abrirse, dejando claro que el VRAM sigue siendo un recurso físico insustituible cuando las texturas y el trazado de rayos entran en juego de forma masiva.

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El arte de exprimir el silicio sin romper nada

Para este análisis, el equipo de PC Gamer decidió mantener las cosas simples y realistas para el usuario común, evitando configuraciones extremas que requieran nitrógeno líquido o modificaciones peligrosas. El proceso consistió en subir gradualmente las velocidades del núcleo y de la memoria hasta que los juegos empezaran a fallar, para luego retroceder un poco y encontrar un punto de estabilidad total. Se observó que tarjetas como la RTX 5060 Ti de 8 GB tienen límites de energía muy estrictos que impiden ir demasiado lejos, logrando unos respetables +350 MHz en el núcleo, mientras que la RX 9060 XT de 8 GB necesitó un ligero ajuste de voltaje (undervolt) para poder subir sus frecuencias sin cerrarse inesperadamente. 

Estas variaciones demuestran que cada tarjeta es un mundo y que, aunque el rendimiento extra es gratuito, siempre depende de la “lotería del silicio” y de los límites térmicos que cada fabricante imponga en sus modelos. Al mirar los números fríos en resolución 1080p, las noticias son bastante buenas para quienes poseen tarjetas de menor capacidad, ya que el overclocking permitió que casi todos los modelos de 8 GB mejoraran su tasa de cuadros por segundo de forma visible. Hubo casos sorprendentes detectados por PC Gamer, como en The Talos Principle 2, donde la RX 9060 XT de 8 GB ganó 10 fotogramas adicionales, saltando del fondo de la tabla hasta los puestos más altos. 

Por otro lado, en 1440p, aunque las ganancias son más modestas, la RTX 5060 Ti de 8 GB overclockeada siguió demostrando un desempeño sólido, logrando mantenerse como la opción más equilibrada frente a la competencia de AMD. Estos datos sugieren que, si juegas en monitores estándar y no te importa dedicar unos minutos a ajustar el software, puedes recortar la distancia que te separa de las tarjetas más caras sin gastar un céntimo extra.

La cruda realidad de la memoria de video

La parte más interesante de las pruebas de PC Gamer fue comparar directamente una tarjeta de 8 GB con overclock contra una de 16 GB de fábrica. En juegos como Black Myth: Wukong, la pequeña RX 9060 XT vitaminada logró superar a su versión de 16 GB, demostrando que en ciertos motores gráficos la velocidad bruta del chip es más importante que la cantidad de memoria disponible. Por su parte, la RTX 5060 Ti de 8 GB tuvo un desempeño brillante, venciendo a la versión de 16 GB en casi todas las pruebas de 1080p gracias a su aumento de frecuencias. 

Esto podría llevar a pensar que los 16 GB son innecesarios, pero aquí es donde aparecen las grietas en la estrategia, especialmente cuando analizamos la fluidez real del juego más allá de los números promedio, ya que los mínimos de 1% (esos pequeños tirones) suelen ser más estables en los modelos con más memoria. Y a pesar de los éxitos en los benchmarks, la conclusión de PC Gamer incluye una advertencia fundamental, adelantando que los programas de prueba suelen ser más ligeros con la memoria de lo que es un juego real en una sesión larga. Al probar The Last of Us Part 1, un juego que devora memoria, quedó claro que cuando los 8 GB se llenan, el rendimiento se desploma de una manera que el overclocking no puede salvar, provocando una experiencia de juego entrecortada y frustrante.

Para cerrar, las pruebas demuestran que en definitiva, el overclocking es una herramienta excelente para ganar unos FPS extra y exprimir tu hardware actual, pero si buscas longevidad y jugar con ajustes al máximo sin tirones, no hay un reemplazo mágico para la memoria física en los títulos más pesados del futuro.

Fuente


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