El multimillonario Elon Musk, máximo responsable ejecutivo de la compañía espacial Space Exploration Technologies Corp. (NASDAQ:SPCX), lanzó críticas contra los políticos del Partido Demócrata que piden normas estrictas para frenar el avance de la inteligencia artificial, e incluso prohibir la superinteligencia artificial. La discusión explotó justo después de los malos resultados del Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato, que analistas también leen como un golpe para la administración de Donald Trump, en una campaña donde el empresario gastó un récord de 474 millones de dólares para intentar asegurar el triunfo conservador.
Musk reaccionó en X con ironía escribiendo “It’s a Brave New World”, que es el título original de “Un mundo feliz”, la novela de Aldous Huxley sobre una sociedad controlada por la tecnología, aunque la periodista Kara Swisher aseguró que Musk nunca leyó el libro. Su respuesta llega luego de que su dinero no pudo evitar el triunfo histórico de los demócratas en Texas, lo que reaviva las amenazas de frenar los centros de datos y regular la industria tecnológica, y explica por qué sus aliados políticos temen una ofensiva legal contra SpaceX y Tesla.
El fracaso del multimillonario dinero de Elon Musk en las elecciones de Texas
La respuesta de Musk citando Un mundo feliz llegó luego de un mensaje en X de la congresista Yassamin Ansari, representante de Arizona, quien propuso que la prioridad inmediata de su partido debía ser regular la inteligencia artificial, con una pausa en el desarrollo de la IA avanzada y la decisión de prohibir la superinteligencia artificial.

ara poner esto en contexto, el magnate volcó una fortuna gigantesca para respaldar al Partido Republicano durante la última campaña, con cerca de 474 millones de dólares repartidos entre distintos comités y grupos de acción política, una cifra récord según The New York Times.
Dentro de ese paquete, el empresario entregó 158 millones de dólares al Senate Leadership Fund, la principal organización republicana enfocada en las disputas por el Senado, en dos aportes de 75 y 83 millones realizados en septiembre. Según Fortune, el grupo traspasó al día siguiente montos casi idénticos a un comité llamado Texas PAC, que apoyaba la campaña del fiscal general saliente de Texas, Ken Paxton.
Sin embargo, esa inversión fracasó cuando Paxton perdió frente al candidato demócrata James Talarico, quien logró dar vuelta las encuestas y convertirse en el primer senador demócrata elegido en Texas desde 1988.
En los días previos a la votación, la tensión entre ambos había alcanzado niveles muy altos en los medios y las redes sociales, y el dueño de Tesla llegó a calificar a Talarico como un “extremista de extrema izquierda”, buscando desacreditar sus propuestas ante el electorado conservador.
Por su parte, Talarico contraatacó señalando que el éxito comercial y financiero de Tesla Inc. (NASDAQ:TSLA) y de las otras empresas de Musk no se debía únicamente a su talento empresarial, sino que se había construido en gran parte gracias al dinero de los contribuyentes.
A este golpe se sumó otra derrota en Texas, donde la candidata demócrata Gina Hinojosa venció al gobernador Greg Abbott. Hinojosa captó el apoyo popular con propuestas como una moratoria a la aprobación de nuevos centros de datos, más control sobre su consumo de agua y electricidad y el fin de los beneficios tributarios para estas compañías, según detalló KSAT.
El cambio representa un problema gigante para el sector tecnológico, considerando que Texas concentra más del 25% de la capacidad de centros de datos de IA proyectada para construirse en todo Estados Unidos hasta 2030. Incluso pone en duda el Colossal 3, el centro de datos que SpaceX planea levantar cerca de Brownsville.
Abbott pretendía convertir a la región en el motor del desarrollo tecnológico y, como les contamos en la nota de este enlace, tenía al dueño de SpaceX como su mayor financista, con 5 millones de dólares para su campaña según la campaña de Hinojosa, mientras el empresario gastaba cientos de millones en apoyar a otros candidatos de la misma línea política, una apuesta que terminó con Musk respondiendo con ironía y una referencia a Un mundo feliz.
El freno impositivo a los centros de datos y la idea de mudarlos al espacio exterior
Las repercusiones del triunfo de la oposición se sintieron de inmediato en los mercados y en la planificación de los negocios. Al confirmarse el resultado, el empresario aseguró que “los centros de datos en el espacio parecen una opción muy atractiva”, una frase que resume su intención de esquivar los bloqueos normativos en la Tierra con su flota de cohetes, y luego bromeó con unos “rayos láser espaciales que interfieren en elecciones”.
Pese a ese intento de llevar tranquilidad a sus socios, el temor de los inversionistas provocó que el 5 de noviembre las acciones de SpaceX y Tesla cayeran 9%, mientras que Rocket Lab y AST SpaceMobile bajaron 13%, según 24/7 Wall St., lo que dejó a SpaceX por debajo de su precio de salida a la bolsa. El rechazo a estos megaproyectos se extendió a otros estados, y en Ohio el senador electo Sherrod Brown celebró su triunfo declarando en su discurso “no trabajo para los centros de datos”.

En paralelo, la figura del multimillonario venía recibiendo fuertes cuestionamientos, y la controversia escaló cuando el exsecretario del Trabajo Robert Reich pidió en su podcast que los demócratas preparen el terreno para nacionalizar SpaceX y Starlink, argumentando que Musk tiene demasiado poder político y económico y que, según él, el 75% de su fortuna depende de los contribuyentes, aunque no presentó pruebas de esa cifra.
Al final, el futuro de los proyectos tecnológicos y espaciales del empresario está rodeado de dudas en la comunidad financiera, y durante el recuento de votos el inversionista Grant Cardone, fundador de la firma Cardone Capital, advirtió en X que “si Talarico gana Texas, no será algo bueno para SpaceX ni para la apuesta por la inteligencia artificial”, dejando en evidencia que el giro político amenaza con frenar inversiones de miles de millones de dólares, en un escenario que, a diferencia de Un mundo feliz, no parece tan feliz para Musk.
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