Cuando pensamos en tecnología nueva, lo normal es imaginar que más núcleos y especificaciones modernas se traducirán automáticamente en un mejor rendimiento a la hora de jugar, pero la realidad nos acaba de dar una lección interesante con el último procesador de la marca Intel. El esperado procesador Core 9 273PQE de la familia Bartlett Lake, equipado con una cantidad impresionante de núcleos de alto rendimiento, ha sido puesto a prueba y los resultados han dejado a más de uno con la boca abierta al enfrentarse a un procesador que ya tiene cuatro años en el mercado.
Y es que este no ha logrado superar en los juegos al ya conocido Core i9-13900K, demostrando que sumar más potencia bruta no siempre se refleja en una mejora real en nuestras pantallas, según los analistas, quienes advierten que para el mundo del gaming no basta solo con tener más núcleos, sino que entran en juego factores como la optimización y el hecho de que la gran mayoría de los videojuegos actuales simplemente no necesitan, ni saben aprovechar, más de ocho de estos núcleos principales para funcionar a su máxima capacidad.
Las pruebas de rendimiento y los detalles técnicos
El equipo de expertos del portal PC Games Hardware decidió poner a prueba estas afirmaciones llevando al límite a ambos procesadores en una comparativa muy rigurosa que incluyó más de una docena de videojuegos populares en la actualidad. Como indica un análisis del medio Wccftech donde comparten las pruebas, para asegurarse de que la competencia fuera lo más justa posible, los evaluadores igualaron características clave como el consumo de energía y la configuración de la memoria, utilizando además la potentísima tarjeta gráfica GeForce RTX 5090 para evitar que cualquier otro componente frenara el rendimiento general del equipo durante las partidas.

Aunque las especificaciones oficiales nos dicen que el nuevo Core 9 273PQE tiene la capacidad técnica de alcanzar velocidades de hasta 5.9 GHz, durante estas sesiones de juego se mantuvo rondando los 5.30 GHz, algo que es bastante normal ya que es muy difícil para cualquier equipo mantener las velocidades máximas de forma constante mientras se procesan gráficos complejos. Sin embargo, el detalle más revelador de estas pruebas fue notar cómo el veterano Core i9-13900K lograba mantener velocidades más altas de manera estable, lo que sin duda le ayudó a mantener su corona frente a este ambicioso recién llegado.
Lo qué significa esto para los jugadores y para el futuro
Al analizar con calma los resultados obtenidos en esos quince juegos probados y como adelantamos, quedó bastante claro que tener doce núcleos puros de alto rendimiento compitiendo contra los ocho de la generación anterior no marca una diferencia positiva o notable para los jugadores en casa. Wccftech indica que es cierto que el viejo i9-13900K cuenta también con un grupo de núcleos más pequeños y eficientes diseñados para tareas secundarias, pero como estos no suelen influir casi nada a la hora de jugar, la batalla real fue un enfrentamiento directo entre los doce núcleos del nuevo procesador y los ocho del antiguo, resultando en un empate técnico en casi todos los juegos e incluso en victorias para el modelo de hace cuatro años.

Para cerrar, en reporte del medio tech indica que debemos ser justos, y tener en cuenta que el nuevo procesador podría no estar del todo ajustado para las placas base actuales o requerir actualizaciones de sistema. Así, todo este panorama nos ayuda a entender mucho mejor la estrategia de Intel, que muy probablemente ya estaba al tanto de esta situación y por eso ha decidido orientar esta nueva línea Bartlett Lake hacia usos industriales y sistemas integrados, dejando a la confiable familia Raptor Lake como la opción ideal, segura y recomendada para los consumidores de a pie y los apasionados por los videojuegos.
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