En una medida que la comunidad atribuye más a la deficiente optimización del software actual que a una evolución técnica necesaria, Microsoft ha redefinido el estándar del gaming situando los 32 GB de RAM como el nuevo ideal y, simultáneamente, la promoción de los equipos Copilot+ como plataforma de juego genera escepticismo en el sector, al priorizar la integración de herramientas de Inteligencia Artificial sobre el rendimiento.
De alguna manera, intentando marcar tendencia para lo que se viene durante los próximos meses del 2026 en el ámbito PC gamer, a finales del pasado año Microsoft publicó un documento técnico que pasó casi desapercibido en un primer momento, y en el que establecía nuevas directrices sobre las especificaciones necesarias para disfrutar de una experiencia en esta plataforma. Pero en un contexto marcado por la volatilidad del mercado de componentes y la crisis de precios, la compañía de Redmond generó debate y críticas al sugerir que, si bien 16 GB de RAM siguen siendo funcionales, el verdadero salto para los usuarios reside en los 32GB, vinculando además esta recomendación a sus nuevos equipos Copilot+.
Y es que estos consejos, indican los jugadores, los entrega en medio de campañas que buscan promocionar sus dispositivos centrados en Inteligencia Artificial como la solución definitiva para los jugadores, siendo una afirmación que choca con la realidad actual del hardware de escritorio.
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La “Hoja de Ruta del Hardware” de Microsoft
Como ha descubierto el medio Gamestar, donde se comparte el informe de Microsoft, este documento no se limita a sugerencias vagas, sino que ofrece una categorización precisa del hardware actual, dividiendo las configuraciones en tres estamentos claros. Esta clasificación busca orientar al consumidor en un mercado saturado, aunque las especificaciones sugeridas confirman que el umbral de entrada se ha elevado considerablemente en los últimos años.
Para la clase de entrada, Microsoft sugiere procesadores como el AMD Ryzen 5 5600 o el Intel Core i5-12400, acompañados de gráficas como la Nvidia GTX 1660 o la AMD Radeon RX 6600. En el segmento medio, el estándar sube hacia los Ryzen 5 7600 o Intel Core i5-13600K, emparejados con una Nvidia RTX 3060 Ti o una Radeon RX 6700 XT. Finalmente, para la experiencia de gama alta, la compañía apunta a un AMD Ryzen 7 7800X3D o Intel Core i7-13700K, junto a potentes tarjetas gráficas como la Nvidia RTX 4080 o la AMD Radeon RX 7900 XTX.

Sin embargo, el punto más polémico del documento se encuentra en la memoria RAM, ya que como adelantamos, el texto oficial señala textualmente que “16 GB de memoria son suficientes para la mayoría de los juegos”, pero inmediatamente aconseja que “para los jugadores serios, 32GB son ideales”. Esta distinción entre el usuario promedio y el “jugador serio” ha sido el centro de discusiones técnicas sobre la obsolescencia programada y la demanda real de los motores gráficos modernos, haciendo que la comunidad de jugadores de PC haya reaccionado con escepticismo y resignación ante estas nuevas métricas, comentando que hace apenas unos años, armar 32GB de RAM en un equipo destinado exclusivamente a jugar se consideraba un exceso injustificado desde el punto financiero y técnico.
Hoy, recuerdan, esa cifra se está convirtiendo rápidamente en el estándar mínimo recomendable para evitar cuellos de botella en títulos de última generación y los usuarios han comenzado a señalar que la era de “nunca se tiene suficiente RAM” ha llegado, dando como ejemplos a títulos de simulación espacial masiva, como Star Citizen, ya consumen rutinariamente cerca de 30GB de RAM durante sesiones intensas, dejando a los sistemas de 16 al límite de su capacidad operativa. Pero, quienes lograron adquirir módulos de memoria antes de la actual escalada de precios respiran aliviados, mientras que el resto de los consumidores debe afrontar un mercado encarecido si desea cumplir con las expectativas de los desarrolladores.
A pesar de esto, existe una crítica mucho más profunda que el simple coste del componente también ha tenido importancia en la discusión, la cual es la optimización, ya que usuarios expertos argumentan que este aumento en los requisitos de memoria no responde necesariamente a una mayor complejidad visual o mecánica de los videojuegos, sino a una falta de pulido en el código. La sensación generalizada es que la industria está delegando la carga de rendimiento en la fuerza bruta del hardware del usuario, en lugar de optimizar el software, obligando a los jugadores a actualizar sus equipos prematuramente.


Inteligencia Artificial vs. rendimiento puro
Junto a todo lo anterior y siendo el tercer gran pilar de la controversia generada por Microsoft, se encuentra la promoción cruzada de sus propios productos dentro de estas recomendaciones. El documento aprovecha posicionar a los “Copilot+ PCs” como la plataforma ideal para el gaming, una afirmación que ha sido recibida con arqueo de cejas por parte de analistas y jugadores veteranos por igual. Por un lado, se acusa a los desarrolladores de sistemas operativos de inflar artificialmente el consumo de recursos mediante la integración forzosa de herramientas de Inteligencia Artificial.
La preocupación es que estas funciones, a menudo ejecutándose en segundo plano, consumen una porción valiosa de la memoria RAM incluso cuando el usuario no las está utilizando activamente, restando recursos que deberían estar dedicados al rendimiento del juego. Y por otro lado, la afirmación de que los Copilot+ PCs son la “solución ideal” resulta contradictoria para el mercado de sobremesa.

Para terminar, analistas como los de Gamestar recuerdan que actualmente, la certificación Copilot+ está disponible casi exclusivamente en PCs portátiles y Mini-PCs, dispositivos que, por su naturaleza térmica y de consumo energético, rara vez pueden competir con la potencia bruta de una torre de escritorio gaming tradicional. Es así como el hecho de que Microsoft sugiera estos dispositivos como el tope para el jugador de PC deja sin respuesta por qué se ignora al segmento más fiel de su audiencia, ya que los usuarios de escritorio que buscan máximo rendimiento sin las ataduras de la IA integrada.
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