El mundo de la tecnología está enfrentando una situación bastante preocupante, que afecta directamente el precio de los computadores y consolas, Valve ha revelado recientemente la realidad detrás de la compra de memorias RAM, describiendo un escenario donde los fabricantes de estos componentes operan casi como una mafia.
Todo este problema salió a la luz durante el lanzamiento de la nueva Steam Machine de Valve, un equipo que ha sorprendido a muchos por su alto precio base de 1.050 dólares. Una de las razones principales de este inflado número es que el pequeño grupo de empresas que produce DRAM a nivel mundial, está limitando drásticamente las ventas y cambiando los precios mes a mes.

El mercado de la RAM deja a Valve sin opciones de negociación
“Mira, no hay contratos. No hay absolutamente nada, es decir, esos tipos nos dan un precio cada mes y nos dicen que podemos comprar tal cantidad por un sí o un no, y si nos negamos, entonces no vuelven a hablar con nosotros”.
– Empleado de Valve, en entrevista con Gamers Nexus.
A través de duras declaraciones entregadas en una entrevista con Gamers Nexus, un empleado de Valve explicó la nula capacidad de negociación que tienen frente estas empresas fabricantes de memoria. Esta actitud hace que sea imposible para los creadores de hardware conseguir contratos a largo plazo, obligándolos a aceptar precios que varían constantemente sin poder planificar sus inventarios con anticipación.

La razón principal detrás de este agresivo comportamiento es que fabricantes como Samsung o Micron ahora están enfocados casi exclusivamente en vender sus componentes a los enormes centros de datos de inteligencia artificial. Este nuevo modelo de negocios resulta ser mucho más rentable para ellos, lo que está causando que empresas dedicadas a vender RAM para el usuario común, como es el caso de Gskill, tengan dificultades para abastecerse, debido a que las productoras prefieren priorizar la venta de todo su stock a gigantes como OpenAI.
El impacto directo en el bolsillo de los jugadores
Debido a estas limitadas opciones de suministro impuestas por las empresas, Valve se ha visto en la obligación de armar sus nuevas Steam Machine con distintas configuraciones de memoria RAM para poder cumplir con el stock necesario. Algunas unidades de la consola se enviarán con una sola tarjeta de 16GB de RAM y otras con dos piezas de 8GB, algo que no es ideal pero que afortunadamente no causa diferencias notables de rendimiento según las pruebas internas del estudio.
Lamentablemente esta situación no da señales de mejorar a corto plazo, ya que las grandes compañías seguirán invirtiendo grandes cantidades de dinero en el desarrollo de la inteligencia artificial. Por ahora los consumidores tendrán que prepararse para pagar precios cada vez más altos por sus dispositivos en un futuro cercano, sin olvidar un antecedente histórico muy importante que fue expuesto durante la investigación de Gamers Nexus, la cual señala que hace más de dos décadas el gobierno de Estados Unidos ya había castigado a estas productoras por agruparse en secreto para no competir entre ellas y fijar los costos a su antojo.
