AMD parece estar preparando un cambio de reglas con su próxima arquitectura Zen 6, la cual promete resolver uno de los problemas que más ha frenado a sus procesadores actuales mediante una verdadera revolución en la latencia, un avance que según diversas filtraciones se logrará gracias a un controlador de memoria mucho más eficiente y al uso de una tecnología de conexión interna denominada “bridge die”. Esta nueva estructura busca optimizar la comunicación entre las distintas partes del chip para que los datos fluyan sin los atascos que se veían en Zen 5, arquitectura que recicló elementos de su antecesora y que ahora será superada por un diseño que prioriza la velocidad de respuesta por encima de todo.
Una gran apuesta de AMD con Zen 6 que consiste en eliminar los tiempos de espera internos del procesador mediante un rediseño total de su sistema de comunicación y la inclusión de más núcleos en cada unidad básica, lo que permitirá que las tareas se completen de forma casi instantánea y que el rendimiento en videojuegos y aplicaciones profesionales dé un salto gigante al aprovechar mejor la memoria DDR5 y la nueva fabricación en 2 nanómetros.
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Un sistema de comunicación más ágil para eliminar esperas
Para entender por qué esto es tan importante debemos ver la latencia simplemente como el tiempo que el procesador pasa esperando, ya que cada segundo que una tarea se detiene para buscar información es tiempo perdido en el que no se genera trabajo real, de modo que al reducir estas pausas los nuevos chips de la serie Ryzen podrán reaccionar de forma mucho más eléctrica ante cualquier carga de trabajo. Y según un reporte del medio Overclock 3D donde comparten la información entregada por el canal de YouTube Moore’s Law is Dead, con el nuevo controlador de memoria más rápido que se espera en Zen 6, los usuarios podrán acceder a la información almacenada de manera más veloz, algo que resulta vital cuando se utilizan programas que exigen un gran ancho de banda o juegos de última generación que necesitan procesar datos constantemente.
La clave de este avance reside en el “bridge die”, un puente tecnológico que conecta los núcleos con el controlador de memoria mediante un enlace de alta velocidad que minimiza las demoras, siendo este el cambio más profundo en la forma en que AMD conecta sus componentes internos desde que lanzaron la exitosa arquitectura Zen 2 hace años. Otro de los pilares de esta evolución es que los bloques de núcleos, conocidos como CCD, ahora albergarán 12 núcleos en lugar de los 8 habituales, lo que significa que un procesador de 12 núcleos ya no tendrá que repartir sus tareas entre dos piezas distintas de silicio, evitando así que los datos tengan que “viajar” de un lado a otro y perdiendo velocidad en el camino.
Al tener más potencia concentrada en un solo bloque, el procesador cuenta con más memoria caché L3 compartida y una organización mucho más sencilla, permitiendo que si un videojuego necesita utilizar más de ocho núcleos pueda hacerlo dentro de la misma unidad sin generar las fricciones que hoy sufren los modelos de gama alta. Esta mejora es comparable a tener todas tus herramientas en el cinturón en lugar de tener que ir al garaje a buscarlas cada vez que las necesitas, logrando que la experiencia de uso sea mucho más fluida y que el sistema se sienta notablemente más rápido incluso en tareas cotidianas que no parecen tan exigentes.

El salto a los 2 nanómetros y un potencial de rendimiento masivo
Mirando hacia el futuro cercano, se espera que AMD utilice el avanzado proceso de fabricación de 2 nanómetros de TSMC, lo que les permitiría no solo meter más transistores en el mismo espacio sino también alcanzar frecuencias de funcionamiento más altas consumiendo menos energía que los actuales modelos Ryzen 9000. Esta eficiencia permite que veamos procesadores de hasta 24 núcleos para el mercado doméstico utilizando solo dos bloques de construcción, lo que representa un aumento de potencia del 50% respecto a lo que conocemos hoy en la plataforma AM5 y coloca a AMD en una posición de ventaja competitiva muy clara.

Así que para cerrar, Overclock 3D adealnta que si estas previsiones se cumplen, Zen 6 no será una simple actualización incremental como hemos visto en otras ocasiones, sino que podría convertirse en el mayor salto generacional desde el nacimiento de Ryzen, ofreciendo a los usuarios una máquina que no solo es más potente por sus números, sino fundamentalmente más inteligente y rápida en su forma de trabajar.
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