El esperado lanzamiento de Assassin’s Creed Black Flag Resynced logró un éxito comercial innegable tras alcanzar el récord de casi 100 mil jugadores conectados al mismo tiempo durante su primer día en Steam. Sin embargo, a pesar de estos altos números de ventas, el juego se vio fuertemente manchado por graves problemas internos que llevaron a la comunidad a inundar la tienda con reseñas mayormente negativas.
Si bien es cierto que la gran mayoría de los usuarios reconocen abiertamente que esta entrega resulta ser una remasterización visualmente buena, que logra capturar a la perfección la inolvidable esencia de la obra original, las cuestionables prácticas de monetización implementadas por Ubisoft terminaron arruinando de forma casi inmediata la ilusión de los fanáticos. Como consecuencia, el juego acumula actualmente más de mil reseñas negativas en su página de Steam, demostrando el enorme enojo de miles de jugadores que solo querían volver a disfrutar de esta clásica aventura pirata sin tantos problemas.

Los datos registrados por SteamDB revelan que Black Flag Resynced alcanzó un sorprendente pico de casi cien mil jugadores simultáneos durante sus primeras horas. Este nivel de actividad lo convierte oficialmente en el debut más exitoso de toda la franquicia en Steam, aplastando la antigua marca de 16 mil usuarios del juego original y superando cómodamente a entregas de gran calibre como Assassin’s Creed Shadows y Odyssey.
Las abusivas políticas de monetización y descuidos técnicos en Black Flag Resynced
El principal motivo de la molestia por parte de la comunidad, radica en la descarada estrategia de contenido descargable, ya que los DLCs adicionales lanzados el mismo día de estreno superando un valor total de 85 dólares, superando el costo de 60 dólares del propio juego base. Todo esto generó un fuerte sentimiento de estafa entre los compradores de la edición más cara, quienes acusan a la empresa de haber quitado contenido clave del juego base solo para cobrar por él de manera separada desde el primer día.

Sumado a esta perjudicial política de precios, los usuarios criticaron duramente la inclusión de múltiples microtransacciones y de molestos anuncios publicitarios del futuro Assassin’s Creed Shadows dentro de los menús de una aventura que es estrictamente para un solo jugador. Además de estas cuestionables medidas comerciales, el título presenta limitaciones técnicas inaceptables para los estándares modernos, destacando las cinemáticas capadas a 30 FPS y un fallo persistente que impide descargar los paquetes de idiomas necesarios para cambiar las voces del doblaje.
Frente a multitud de quejas por estas limitaciones técnicas, la cuenta oficial de Assassin’s Creed confirmó que el bloqueo de las cinemáticas a 30 FPS en PC ocurre únicamente cuando los jugadores configuran el raytracing y la calidad del terreno en ultra. Como respuesta a esta situación, los desarrolladores anunciaron que pronto lanzarán un parche definitivo, pero recomendaron temporalmente a la comunidad que restablezcan sus gráficos a valor predeterminado para evitar subir manualmente estas opciones conflictivas.

Resulta innegable que el inmenso cariño por el protagonista impulsó los números de este lanzamiento, pero la avaricia corporativa por parte de Ubisoft terminó opacando lo que apuntaba a ser un regreso triunfal. Mientras la empresa celebra su enorme cantidad de ventas, una gran parte de la base de jugadores ya está exigiendo devoluciones de su dinero, dejando un claro mensaje de que la nostalgia no es motivo suficiente para justificar estas prácticas abusivas.

