OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, quiso calmar las crecientes preocupaciones de las familias en Estados Unidos asegurando que pagará por completo la electricidad de sus centros de datos de inteligencia artificial y las obras de infraestructura que requieran sus futuros campus, para que los vecinos no paguen más en su cuenta de luz. El anuncio llegó el jueves 5 de noviembre, apenas dos días después de que los votantes apoyaran restricciones o rechazaran proyectos de centros de datos en 40 de 41 consultas locales repartidas en 10 estados.
Según indica la compañía en su nuevo compromiso con las comunidades, “pagaremos el costo total de la electricidad que usamos y de la infraestructura necesaria para abastecernos”, con lo que busca evitar que los ciudadanos comunes paguen de su bolsillo las alzas de tarifas que generan estas gigantescas instalaciones. Además promete dejar de pedir acuerdos de confidencialidad a las autoridades locales, publicar el consumo de agua, los estudios de ruido y los planos de cada proyecto, y pide a los estados normas que obliguen a las grandes corporaciones a pagar el costo extra que generan en la red, porque reconoce que las promesas voluntarias “no alcanzan”.
Quién pagará la electricidad de sus centros de datos, el debate político y la postura de Sam Altman
La compañía también propone políticas públicas más estrictas y garantiza dejar respaldos financieros antes de mover un solo ladrillo en cualquier comunidad, para que los vecinos no paguen si un proyecto se cae o se achica. Cita como ejemplo su campus proyectado en el condado de Effingham, en Georgia, donde se comprometió a pagar la electricidad de sus centros de datos y a reducir el consumo durante las horas de mayor exigencia en la red local.

Eso sí, la promesa tiene letra chica, porque solo aplica a los campus futuros de los que OpenAI sea dueña y que opere ella misma. Quedan fuera instalaciones clave como el gran campus de Ohio, que construye y opera SB Energy, y el de Stargate en Abilene, Texas, que provee Oracle, según detalló Yahoo Finance. Además, ninguna autoridad la obliga a cumplir, porque es un compromiso voluntario y no una condición de los permisos, y no es la primera promesa de este tipo, porque Microsoft anunció una parecida en enero.
El tema provocó un fuerte cruce entre legisladores y autoridades estadounidenses, y varias ciudades y el Congreso aprobaron o debaten medidas para frenar el impacto que la infraestructura digital provoca en la luz y el agua. San Francisco, la ciudad donde están las oficinas de OpenAI, aprobó por unanimidad el 6 de octubre una moratoria de 45 días a nuevos centros de datos, que podría extenderse hasta 22 meses, mientras que la Cámara de Representantes aprobó la Ley de Protección al Consumidor de Electricidad, que exige a los centros de datos de 100 megavatios o más cubrir los costos de la red.
Esa ley no dividió a los parlamentarios, sino todo lo contrario, porque se aprobó por 417 votos contra 3 y ahora espera su paso por el Senado, lo que demuestra que el consumo energético de la inteligencia artificial se volvió un problema político central, que además pesó en estados clave donde el rechazo a estos centros dominó los discursos de campaña.
Cabe recordar que, en medio de toda esta tensión y de la molestia del público por la falta de componentes, Sam Altman, el jefe de OpenAI y de ChatGPT, se cambió el nombre en X a “Ram Altman” después de la ola de críticas por decir que es “terrible” que la gente tenga memoria RAM en su PC. El gesto comenzó cuando un usuario le escribió “¿puedes cambiar tu nombre en X a Ram Altman?”, y él contestó con un simple “ok yeah” antes de hacerlo de verdad en su cuenta oficial @sama, que tiene más de 6,4 millones de seguidores.
Sin embargo, el chiste tenía un mensaje detrás, pues minutos después Altman escribió que aceptó el cambio “solo porque de verdad quiero que el mundo tenga toneladas de memoria y que la gente ponga tanta como quiera en sus computadores”. Agregó que “es jodidamente molesto que esto se sacara de contexto” y aseguró que lleva mucho tiempo pidiendo que el mundo aumente la producción de memoria, justo cuando la DRAM cuesta cerca de cinco veces más que hace un año, en parte por la misma demanda que hoy obliga a OpenAI a prometer que pagará la electricidad de sus centros de datos.

Consecuencias electorales y la baja en el precio de la RAM
Sumado a lo anterior, hace unos días les contamos que los resultados de las elecciones en Estados Unidos y las victorias de varios candidatos demócratas podrían frenar la escalada en el precio de la memoria RAM, un componente que se volvió muy caro y difícil de conseguir para los jugadores porque los centros de datos acaparan gran parte de la producción.
Aquello quedó en evidencia en Texas, donde perdieron candidatos respaldados por grandes empresarios como Elon Musk, entre ellos el gobernador Greg Abbott, que impulsaba los centros de datos con millonarios beneficios tributarios que ahora quedarían bajo revisión, como reportamos en la nota de este enlace.
Esta derrota de las posturas que promovían la construcción sin frenos llevó a figuras como Musk a plantear alternativas extremas, como llevar estas instalaciones al espacio, mientras que los nuevos representantes electos apuntan a poner límites claros, lo que podría obligar a los fabricantes de memoria a mirar de nuevo a los usuarios comunes y a los jugadores si se reduce la demanda desmedida de las grandes tecnológicas.
Así, para finalizar, el enorme consumo de electricidad y la escasez de memoria causados por los centros de datos de inteligencia artificial provocaron rechazo social y disputas políticas, y empujan a empresas como OpenAI a prometer que pagarán la electricidad de sus centros de datos, en un escenario que podría proteger el bolsillo de los hogares y devolver los componentes a precios razonables.

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