Parece que Microsoft finalmente ha decidido dar un paso hacia la modernidad y la usabilidad de un formato que, aunque parecía congelado en el tiempo desde mediados de los años noventa, sigue siendo usado en algunas plataformas fuera de los PCs. Y es que la compañía ha anunciado que la última versión de prueba de Windows 11 permitirá por fin romper la barrera de los 32 GB al formatear discos en el sistema de archivos FAT32, novedad que ha aparecido de forma oficial en la compilación 26220.8165 del canal Beta para los miembros del programa Insider, quienes ahora tienen la capacidad de crear particiones de hasta 2 TB de tamaño sin necesidad de recurrir a trucos externos.
Algo que para muchos quienes ya lo han podido probar resulta casi cómico, pensando que esta restricción artificial nos ha acompañado durante casi tres décadas a pesar de que la tecnología de almacenamiento ha avanzado a pasos agigantados, permitiendo aprovechar al máximo la capacidad de sus dispositivos de almacenamiento actuales mediante comandos sencillos en el sistema, lo que facilita enormemente la compatibilidad con equipos antiguos, consolas de videojuegos clásicas o sistemas de audio que todavía dependen exclusivamente de este formato tradicional.
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Lo que significa formatear un volumen y por qué es bueno ampliar su límite
Si no eres usuario avanzado de PC y entiendes poco o nada sobre estas nomenclaturas, como los son los términos FAT, FAT32 o NTFS, te contamos que primero, el formateo de un volumen en Windows es esencialmente el proceso de preparar y organizar la estructura interna de una unidad de almacenamiento, como si estuviéramos trazando las calles y las parcelas de una ciudad invisible donde se guardarán nuestros archivos, para que el sistema operativo sepa exactamente dónde escribir y leer cada dato. El problema radicaba en que, aunque el formato FAT32 técnicamente podía soportar unidades mucho más grandes, Microsoft limitó la herramienta de creación de particiones a solo 32 GB para empujar a los usuarios hacia formatos más modernos como NTFS.
Esto se volvió un dolor de cabeza en la actualidad porque muchas memorias USB modernas tienen 64 GB, 128 GB o mucho más y por aquello, ha sido de suma importancia aumentar este tamaño de formateo porque existen muchísimas situaciones donde formatos más modernos no funcionan, como sucede cuando necesitamos actualizar la BIOS de un PC, cuando queremos conectar un disco a un estéreo de un auto viejo o al usar consolas portátiles que solo leen FAT32.
Es así como esta nueva decisión de la compañía de permitir que Windows gestione hasta 2 TB de forma nativa ahorra tiempo, evita errores de compatibilidad y nos devuelve el control total sobre el hardware que compramos sin tener que navegar por páginas web dudosas, buscando programas que hagan lo que el sistema operativo debería haber hecho desde siempre y así, por ejemplo, poder formatear tu pendrive en este formato FAT32 como lo pide tu consola, y así poder mover archivos o directorios de gran tamaño entre esta y tu computador, entre otras cosas.

Las reglas que no cambian y las promesas pendientes de Microsoft
A pesar de esta excelente noticia que simplifica la vida de quienes trabajamos con hardware variado, es fundamental mencionar que este cambio no es una varita mágica que soluciona todos los problemas del formato FAT32, ya que todavía se mantiene la restricción histórica de que ningún archivo individual puede pesar más de 4 GB debido a la propia arquitectura del sistema de archivos, advierte el medio PC Gamer, donde comparten la noticia. Esta mejora, que ya se había asomado hace tiempo en versiones muy experimentales conocidas como el canal “Canary”, parece estar ahora en la vía rápida para llegar a todos los usuarios de Windows 11 en una futura actualización general, lo que significa que pronto dejaremos de depender de herramientas externas como GUIFormat para estas tareas cotidianas.

De todas formas y para cerrar, mientras celebramos que Redmond finalmente haya corregido un límite que debió desaparecer hace veinte años, muchos usuarios no pueden evitar señalar con cierta ironía que, si Microsoft es capaz de arreglar algo tan antiguo, quizás también podría permitirnos cosas como mover la barra de tareas a la parte superior de la pantalla, una función sencilla que muchos extrañan y que hoy en día sigue bloqueada sin una razón clara para quienes preferimos un escritorio más personalizado.
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