La PlayStation 5 cuenta con especificaciones de hardware bastante decentes, destacando su memoria unificada de 16 GB GDDR6 y un ancho de banda de 448 GB/s, lo que motivó a un grupo de usuarios a intentar la arriesgada hazaña de convertir una PS5 desbloqueada en un servidor de IA capaz de ejecutar modelos de inteligencia artificial de forma local, sin conexión a internet y sin depender de la nube.
Se trata de una hazaña técnica que demuestra que es viable transformar una consola de videojuegos comercial en un servidor de IA sin necesidad de hardware adicional, logrando casi duplicar la memoria aprovechable mediante controladores abiertos y técnicas de compresión drásticas que adaptan modelos pesados a los límites físicos del equipo, aunque a costa de reducir la precisión y la calidad de las respuestas. Además, el proyecto, llamado PS5LM, ofrece una conexión compatible con la de OpenAI, por lo que otros computadores y teléfonos pueden usar la IA que corre en la consola.
Rendimiento, velocidad y los sacrificios de la PS5 como servidor de IA
El truco principal consistió en pasar el trabajo pesado del procesador a la tarjeta gráfica para liberar espacio, superando los primeros intentos donde un entusiasta de Reddit adaptó la herramienta llama.cpp usando el procesador como payload, pero limitando la memoria disponible a solo 6 GB, lo que dejaba fuera cualquier modelo avanzado.
Para solucionarlo, otro usuario logró llevar la aplicación sin intermediarios a la consola usando la interfaz gráfica Vulkan y un controlador abierto de AMD llamado RADV, con lo que subió la memoria utilizable hasta los 11,4 GB.
Este espacio adicional permitió ejecutar una versión fuertemente comprimida del modelo Qwen3.8-27B, que normalmente requeriría 54 GB de memoria a precisión normal, algo reservado para equipos con varias tarjetas de video, pero que al reducir sus pesos a casi 2 bits por parámetro bajó su tamaño a solo 6,8 GB, ocupando el 91% de la capacidad junto con su ventana de contexto

Aprovechando el buen ancho de banda de la consola, el modelo comprimido de 27.000 millones de parámetros alcanzó una velocidad muy fluida de 20,9 tokens por segundo, con la tarjeta gráfica al 100% de uso y el procesador descansando al 2%.
Al probar modelos más pequeños el rendimiento se disparó, alcanzando 61 tokens por segundo con Gemma 4 E4B y unos increíbles 124 tokens por segundo con Llama 3.2 3B, todo con un consumo eléctrico de apenas 86 vatios que mantuvo la máquina a unos frescos 54 grados.
Sin embargo, este tipo de logros implica contratiempos importantes, porque ejecutar aplicaciones de este tipo exige desbloquear la consola mediante un jailbreak, lo que invalida la garantía oficial y expone la cuenta a bloqueos para jugar en línea.
Aquello, sin mencionar que la extrema compresión del modelo genera más errores y un razonamiento mucho más débil, lo que muestra los sacrificios necesarios frente a otros experimentos aún más complejos, como el de un usuario que coordinó seis dispositivos, incluido un teléfono Galaxy S24+, para correr un modelo masivo de 120.000 millones de parámetros.
Reacciones en la red y el impacto en el precio de las consolas
El impacto de este experimento se sintió rápidamente en redes sociales cuando el conocido usuario Pirat_Nation publicó la noticia en X, comentando en inglés que “ahora se está utilizando una PS5 desbloqueada para ejecutar un potente modelo de IA directamente en la consola”.
Esto generó varias respuestas en esa misma publicación, entre ellas la de un usuario que recordó fascinado que “usaban PlayStation 2 para potenciar una computadora militar en el pasado”, aunque en realidad el caso más conocido es el de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que en 2010 armó una supercomputadora con 1.760 PS3. Otro usuario, en cambio, expresó su temor y pidió detener este tipo de proyectos porque pronto “no tendremos más consolas para comprar”.

Esta preocupación tiene precedentes recientes, porque los jugadores primero perdieron las tarjetas de video frente a la minería de criptomonedas y luego frente a la IA, y este año le tocó a los Mac mini, que se agotaron porque muchas personas los compraron para ejecutar modelos locales, algo que el propio Tim Cook reconoció y que llevó a Apple a subir su precio base de 599 a 799 dólares. A eso se suma que la PS5 estándar subió a 649,99 dólares en abril en medio de la escasez de memoria, y que en el mercado secundario de tiendas como GameStop o sitios como eBay las consolas usadas con posibilidad de desbloqueo se buscan cada vez más para correr juegos no oficiales.
Estos valores llegan incluso a los 1.500 dólares en el caso de una PS5 Pro usada, que hoy puede costar el doble que en su lanzamiento, una cifra que supera por 600 dólares el costo de una unidad totalmente nueva.
Así, la misma modificación que permite saltarse las barreras de fábrica para ejecutar juegos no autorizados ahora convierte a la consola en un servidor de IA capaz de procesar modelos pesados, y aunque por ahora no hay evidencia de que se estén comprando consolas en masa con este fin, la PS5 desbloqueada podría sumarse a la lista de hardware que la IA encarece, mostrando el enorme potencial oculto de la consola pero también las posibles consecuencias para los jugadores tradicionales.
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